Dante's Last Ice Cream

January 12, 2011

Muestrario de mi próxima (muy profunda) actividad académica

Filed under: Rant — AGS @ 4:29 am

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November 11, 2010

Contemplad mis bien ponderados planes casamenteros e imperiales

Filed under: Ideas brillantes — AGS @ 6:36 am

Si pensaban que mis planes para convertirme en El Supremo Gran Timonel estaban marchitos… ¡PENSABAN MAL!

Adquirir control mundial es algo más complicado de lo que uno podría suponer. Es necesario tener planes paralelos, todos en movimiento. Uno de ellos involucra incorporarse a algún linaje nobiliario.

Este último plan iba a la perfección hace unos cuantos años. Una prima mía en España (sobrina de mi papá), Laura Ponte (que es una despampanante modelo de Ralph Lauren y Valentino), se casó en 2004 con Beltrán Gómez-Acebo, hijo de la Infanta Pilar (Duquesa de Badajoz), hermana del mismísimo Rey Juan Carlos I de España. “¡Bueno!” pensé. “¡Ya la hice! ¡Ahora soy oficialmente primo de la sobrina del rey!” Simplemente hacía falta ir al viejo continente, presentarse como el interesante e ingenioso pariente lejano, y dejarse gradualmente adoptar por la realeza en uno de tantos brunches dominicales que deben tener todos esos nobles mimados en sus country clubs exclusivos donde hasta los caballos tienen valet. Tenía ya toda una estrategia preparada cuando ¡oh desilusión! descubrí que la pareja había optado por separarse a pesar de tener dos hijos. No sé cómo esté la situación actualmente, pero tengo entendido que esa puerta está cerrada. A los españoles eso de las mujeres liberales y los sobrinos divorciados no les ha de hacer mucha gracia.

Irrelevante. Las grandes mentes no nos dejamos vencer por pequeños contratiempos. Después de meditarlo durante algún tiempo he formulado un plan infalible que me garantizará control exclusivo sobre el trono mexicano y ligas con las dinastías europeas continentales y asiáticas. A partir de ahí todas las piezas caerán sucesivamente en su lugar y sólo será cuestión de tiempo para que el mundo se arrodille ante mí (bla bla bla y todas esas cosas que siguen usualmente).

Así va el asunto.

Como usted sabrá, sagaz y notable lector o lectora, hay cuatro linajes nobiliarios mexicanos. Todos siguen existiendo y son legítimos. Lamentablemente, todos han renunciado a sus derechos políticos por ese inconveniente y autoritario documento llamado “constitución”. Pero bueno, esa es una trivialidad que se puede solucionar más tarde. Vamos a lo importante.

Tercer imperio mexicano. Nuestros dos emperadores fueron hombres idealistas y benevolentes que fueron brutal e injustamente asesinados por militares y políticos fanáticos y poco visionarios. Tanto el congreso federalista como el gobierno de Juárez pensaron que dando fin a la figura imperial, símbolo del antiguo régimen, aniquilarían los ideales monárquicos en las tierras de Anáhuac. ¡Cobardes! Iturbide regresó porque quería ayudar a su país y fue traicionado. ¡Culebras! Maximiliano se preocupó genuinamente por comprender y mejorar las condiciones de sus dominios; se rindió en el campo de batalla y aun así fue ejecutado. ¡Ilusos! Es evidente que tras años de autoritarismo corporativo y farsa pseudo-democrática la gente está cansada de grupitos políticos poco inspiradores, auténticas sanguijuelas (sí: tú). Pueblo mexicano: lo que se necesita es el regreso de un ícono, un haz de luz: un noble príncipe en el sentido más maquiavélico que contenga los excesos y guíe mesurada y enfocadamente el rumbo del país.

¿Hay algún candidato? Sí y no. El heredero oficial del trono es (no miento) Maximiliano Gustav Richard Albrecht Agustín von Götzen-Iturbide (nacido en marzo de 1944). La historia quizá no sea conocida. Cuando Iturbide fue fusilado, su título pasó a su hermana Nicolasa (que murió en Europa) y a sus dos hijos. El primero fue uno de los ayudantes de campo de Simón Bolívar y luego fue diplomático mexicano en Londres y Washington. El segundo, Ángel, se casó con una estadounidense y tuvo un hijo que se llamó Agustín de Iturbide y Green. Este personaje, como muchos arribistas, se aproximó a la corte de Maximiliano I durante el segundo imperio. En un sagaz acto político, Maximiliano unió las dos familias al adoptar a este “Agustín III” (y a otro nieto gracias al cual la línea se mantiene).

Lamentablemente, Maximiliano también fue fusilado y Agustín nieto perdió legitimidad (aunque no su título). Cuando Agustín III murió sin descendencia, ya en el siglo XX, el título de Emperador de México quedó en manos de mujeres: María Josefa de Iturbide y Mikos y sus dos hijas, María Gizella y María Ana Tunkl. Maximiliano Götzen es hijo de la primera (María Gizella) y de un noble europeo; nació en Rumania, vive en Australia, se dedica a comprar yates y beber vino y seguramente no tiene ni la más remota idea de lo que es México. Esto es de hecho muy conveniente. Deja todo preparado para que le gane el trono de México en una mano “amistosa” de poker. Será probablemente como quitarle un comic de colección a un niño berrinchudo ignorante que quiere dinero para un videojuego. ¿Cómo precisamente, se pregunta usted? Pues muy fácil, respondo yo. Maximiliano tiene un hijo (nacido en 1992) y una hija (nacida en 1998). La madre es una noble croata-veneciana llamada Maria Anna de Franceschi. Qué conveniente ¿no? Imagínense cuántas bellas doncellas disponibles hay por ahí además de la propia hija, cuyo muy apropiado nombre es “Emanuela Charlotte” (tiene ahorita doce años; y no: no se escandalicen, bola de puritanos, que los matrimonios nobiliarios siempre han sido así de dispares en edad; y en seis años qué más dará cuántos años tenga cada quién). Además, aprentemente hay una sobrina (hija de la hermana de Maximiliano) que nació en 1985 y se llama Gizella MacAulay, así que ella tiene nuestra edad y seguramente habla con un cuco acento australiano. En resumen: basta con ir a Melbourne o a Venecia, cortejar a una de estas chavas, acercarse al buen Max y dejar que las copas hablen.

Para “stalkear” a la familia vean

http://www.casaimperial.org/donmaximiliano.htm

Neo huey tlatoahni. ¿Que el pueblo mexicano rechazaría rotundamente otro emperador blanquito y europeo? ¿¿Que la raza cósmica y los seguidores de Zapata quieren tierra y libertad y un morenito azteca?? Bueno, pues yo les tengo una propuesta todavía más atractiva. ¿Qué tal un pariente o descendiente del mismísimo Moctezuma, emperador original del imperio mexica? “Lo mataron a pedradas”, responderá usted. En efecto. Y los dos sucesores se murieron uno de viruela y el otro en condiciones misteriosas. ¡Pero el título y algunos de sus descendientes lejanos persisten! El primero estuvo vivo durante siglos y fue reconocido por Isabel II como un título nobiliario español en 1865. En ese año, Antonio María Moctezuma-Marcilla de Teruel y Navarro se volvió oficialmente (no miento) el “décimo cuarto conde del Ducado de Moctezuma de Tultengo”. El actual Conde de Moctezuma es José Juan Marcilla de Teruel-Moctezuma y Jiménez (desde 1992). De este personaje no se puede saber mucho por internet. Aparentemente vive en España, pero estoy seguro que alguno de sus hijos o sobrinos podría ser fácilmente adoptado por un servidor y su esposa de la familia Götzen-Iturbide. Y vaya: las damas de esa familia tampoco deben estar mal, dado que aparentemente descienden también de la duquesa de Alba por otra rama.

Sin embargo, el linaje mexica probablemente sea todavía más auténtico del lado del villano de villanos: Cortés. Recordemos que el malvado conquistador, después de matar a todo indio que encontró y de contar sus miles de lingotes de oro, violó a la purísima Malinche y se aprovechó de las hijas y sobrinas de Moctezuma, a la cuales llevó como rehenes a Cáceres. ¡Oh, bellaco! Pero no, en serio, Cortés y sus capitanes se casaron y vivieron con mujeres de nobleza indiana, y sus descendientes también están con nosotros por ahí, regados y regando más gente en el mundo. Los hijos de Cortés tienen el privilegio, más aún, de heredar su título (único en verdad; original de 1547) de “marqués del valle de Oaxaca”. Aunque la Corona le quitó a dicho marqués sus derechos políticos, aquí tampoco se perdió la tradición nobiliaria. Y aquí también, como en casos anteriores, entraron en juego las casas europeas: la hija de una de las marquesas del siglo diecisiete se casó con un tal Héctor Pignatelli, de familia italiana. Aunque el título no fue reconocido por cierto tiempo, fue rehabilitado en 1916 por Alfonso XIII. Gracias a esto, hay hoy día un marqués del valle de Oaxaca oficial viviendo en Italia. Se llama Nicolo Pignatelli Aragón Cortés. Ha estado casado dos veces (la segunda vez con una angloparlante) y tiene cuatro hijos, cincuentones y cuarentones. Al menos uno debe tener una hija interesante por ahí…  En pocas palabras, hay tela de donde cortar y hasta estaría dispuesto a compartir la disputa por el trono mexicano con algunos otros, sólo por diversión. (Claro está que, al final del día, tendría que matar a dicho competidor. De preferencia con tácticas comprobadas de los Borgia.)

Para ”stalkear” a esta familia vean: 

http://www.pignatelli.org/cortes.htm

Detalles sin trascendencia. ¿Que no estoy considerando el sistema político y todos sus componentes? ¿Que no soy conocido ni lo seré? ¿Que carecería de legitimidad? Irrelevante. Irrelevante verdaderamente. Además de que tengo muchos otros planes en marcha, el punto aquí es conseguir el título y la posición de alta dignidad (la marca, pues). La legitimidad no se construye. Eso es una ilusión que nos han querido hacer creer para que votemos y le demos dinero a unos cuantos grilleros bandidos que nos dan atole con el dedo con unas cuantas míseras obras públicas. La legitimidad se inventa y se presenta como un producto bien acabado. El punto es llegar a la esfera pública, verse carismático y “entrar en escena con un bang”. Para hacer eso hoy en día habría que conseguir una princesa despampanante (check), actualizar los logos (escudos) nobiliarios (fácil) y hacer una inteligente pero no demasiado costosa campaña publicitaria por internet (nudge nudge amigos computólogos). A partir de entonces sólo faltaría esperar algún impasse político de esos idiotas que llegan cada cierto par de años para vender la idea de que “nosotros sí sabemos porque somos lindos y nobles”. (Y no me digan que al público mexicano, adicto a las telenovelas baratas, no le enternecen los cuentos de hadas.) ¡Gran truco! No te impones: creas las condiciones para que el público ruegue que te impongas. Entonces simplemente llegas a la cima y te aseguras de modificar todas las reglas del juego para que ya no te puedan tumbar nunca más. Grandes líderes como Hitler y Mussolini lo sabían. Cierto país asiático que ya es la segunda potencia económica mundial llegó a ese estatus porque una figura llamada Mao usó este esquema. Los líderes de Corea del Norte son una dinastía familiar que sigue estos parámetros. ¿Qué ha cambiado desde los tiempos de Ramses II? Fuera de que Ramses era, además de venerado y noble, un dios, no mucho.

¿Un dios? ¡Qué buena idea! ¡El Supremo Gran Timonel también tiene que ser un dios! Pero toda esta bola de europeos con sus monarquías liberales y constitucionales ya están completamente secularizados. Hmm. Y no me interesa mucho juntarme con norcoreanos, jeques o sultanes. Por lo tanto, he decidido que una vez que sea aclamado Emperador de México y empiece a codearme con la realeza occidental usaré mis conexiones japonesas para ser adoptado por el actual emperador Heisei, Akihito, en su lecho de muerte. No tendré que convencerlo; simplemente bastará con conseguir su sello real y ponerlo en una carta donde me declare su hijo espiritual. De ese modo, estaré en igualdad de condiciones que el heredero, Naruhito, el futuro emperador del Japón. Los dos seremos, por tanto, divinos descendientes de Amaterasu. Eventualmente, Naruhito (que es mucho mayor que yo) morirá antes (quizá con cierto “empujoncito”). Su única hija, Aiko, aunque bien amada, obviamente no ascenderá al trono en esa sociedad machista. Yo la adoptaré de buena fe (¡cuántos hijos adoptivos tendré!) Entonces me convertiré en el legítimo emperador japonés, seré divino, y podré poner a millones de gentes a arrear piedras del tamaño de un tractor para construir estatuas mías. En tu cara, Ramses.

 Ya. Ya me callé. Pero estén advertidos.

[Ahora alguien ayúdeme a traducir esto al inglés para explicarle a cierta gente tonta por aquí que sí se puede ser español, japonés y mexicano.]

November 4, 2010

Genialidad

Filed under: Ideas brillantes — AGS @ 2:24 am

Canadá sí tiene o ha tenido algunas cosas y personajes fuera de serie. Muchos citan al inventor del teléfono en primer lugar. Otros piensan en David Suzuki. Yo quiero compartir a Glenn Gould, para quienes no lo conozcan.

Un debate recurrente no sólo de mis clases sino de la sociología en general es la capacidad del “agente” (dígase el artista) para sobrepasar o moverse independientemente de las “estructuras” (el entorno, la sociedad que lo rodea). El pensamiento contemporáneo, inevitablemente populista y democrático, insiste en que todos los artistas son a fin de cuenta obreros que trabajan en comunidad, postrados en instituciones y culturas que los definen. No es posible enaltecer a nadie: todos los artistas son igual de meritorios y analizables en el sentido de que operan bajo las mismas estructuras. La creatividad y la genialidad son conceptos construídos (imaginados) y una forma metafísica de elevar injustamente a unas cuantas obras y personajes burgueses con valores y una estética particular. Sin embargo, no hay científico social honesto que no reconozca, al final del día, que hay cuestiones artísticas que simplemente van más allá de tal explicación funcional.

Si tuviera que entrar a un debate académico tendría que dejar de lado los juicios de valor y las apreciaciones estéticas y concentrarme en argumentos y temáticas sometibles a análisis sociológico. Aquí, sin embargo, tengo la libertad de ofrecer mi opinión: los genios existen. Quizá su sociedad los formó, ya sea por alimentación o por oposición, pero ahí están, elevando los estándares por encima de la norma y la costumbre, sorprendiendo a chicos y grandes con sus brutalidades y excentricidades.

Hay cosas bellas y fuera de serie en el mundo, indebatiblemente, sin lugar a dudas. Y hay lugar para excelencia, aunque sea sólamente bajo parámetros previamente definidos. Si no aceptáramos esto caeríamos en un inevitable y horroroso nihilismo.

En este encuentro singular, irrepetible, notable, devastador, un absoluto genio (chiflado) de la interpretación al teclado “dialoga” con EL genio de la composición musical europea y ofrece una versión magistral y, sobre todo, altamente original (por eso es genial) de una de las piezas y, en particular, de uno de los movimientos musicales más revolucionarios de la historia (el primero). Puede decirse que aquí se inventó el concierto de piano. El Último Helado de Dante da la bienvenida a esta ejecución no fechada del quinto concierto de Brandenburgo. Para ver a lo que me refiero en concreto (tip para todos los impacientes que no quieren escuchar más de tres minutos) basta ver el inicio del segundo video (que tiene el final del primer movimiento).

November 2, 2010

My thoughts exactly

Filed under: Personales,Rant,Reseña — AGS @ 1:37 am

En la Sesión, como en la vida, hay cosas que cambian y cosas que permanecen. Cosas que añoro del pasado lejano, cosas que extraño del pasado cercano y cosas que no me importa dejar atrás porque han llegado otras mejores. Los verdaderos amigos, por suerte, permanecen. Si no, no lo serían. Creo que es de las pocas verdades irrefutables.

Agradecí a muy poca gente cuando entregué la versión final de mi tesis. Ahí puse: gracias sobre todo a mi círculo de amigos cercanos, mi logro más valioso. Lo es.

Desde este país donde casi todo joven habla como una comedia televisiva de Warner Channel, extraño nuestro idioma –franco, maleable y relajado.

En medio de la pedantería, la franca mediocridad, el marxismo trasnochado y las aspiraciones fallidas y desubicadas –no me excluyo– extraño una tarde de risa franca y sano desentendimiento.

¡El juego es tan importante para la salud! No jugamos de niños para desarrollarnos: nos desarrollamos jugando todo el tiempo. No hay otra manera. El trabajo debe ser un juego. El deporte también. El sexo también. El que se toma en serio no ha aprendido nada (y no: no me excluyo). Y extraño volver a darme cuenta cada semana (al menos por unas horas) que entre nosotros no nos tomamos en serio porque ya pasamos esa etapa hace mucho. Coincidimos una y otra vez no porque tiramos dados, sino porque no nos debemos nada y porque no necesitamos probarnos nada. Y ahora sí estoy seguro de que eso es realmente una rareza.

Resiento a veces su indiferencia, sí (y sé que no es consciente); pero aprecio infinitamente su confianza. No serían mis amigos si no los resintiera. Los demás pueden irse al diablo.

Tras largas horas en carretera uno a veces voltea atrás, piensa en todo el trabajo realizado, todas las horas no dormidas, toda una historia personal de hartazgo que uno simplemente no puede compartir. Todos nos sentimos igual de importantes o desdichados. Todos somos héroes incomprendidos. Ningún hombre es una isla, pero ¿cómo puede ser un hombre otra cosa que una isla? Por más que escriba anécdotas y críticas aquí, ustedes no van a entenderme mejor y yo no voy a convencerme de que ustedes me entienden mejor. Y aun así escribo para ustedes. ¿Para quién más? En todo caso escribo para nadie: este diario llamado “blog” no es otra cosa que la pedantería de creer que uno le va a importar a más de un puñado de gente en el planeta.

La gente va y viene pero los amigos simplemente están. Están desperdigados, en tránsito o en el mismo lugar donde uno los deja, pero ahí están, material o imaginariamente, y eso me llena de tranquilidad.

*****

La Sesión ha cumplido funciones tan diversas en nuestra vida que verdaderamente pienso que sería justo hacer un análisis más cuidadoso. Ha sido un juego, una terapia, un paliativo, una costumbre, una necesidad, un fetiche, una salvación, un rito, una verdadera tradición. Depositamos tantas expectativas en una “mesa” conjunta que realmente es impresionante recordar cuántas veces realmente hemos podido coincidir en cuerpo y alma (porque reconozcámoslo: algunos a veces están ahí sólo por la aventura, otros por la historia, otros por el poder, otros por la competencia, otros por la inercia, otros por la oportunidad de hacer el ridículo justificadamente –lo llamamos “rol”). En los últimos cinco o seis años la sesión se convirtió para mí a veces en una rutina saludable y a veces en una obligación. Perdió cierto encanto, no lo voy a negar. Pero proseguí y espero proseguir porque reconozco su valor y sus valores, su capacidad de hacernos crecer, imaginar y pensar; su valor emotivo y social. Definitiva y literalmente siento que crecí con el juego y dentro del juego. Nunca voy a poder revivir esos primeros años (¡hace ya tanto tiempo!) cuando la inocente y maravillosa pasión de encontrarme con un dragón era suficiente para llenar mi día, mi semana, mi vida, mi mundo. Tiempo pasado. Pero años más tarde me reencontré con un espacio igual de interesante para reconstruir mundos y reglas, para narrar historias más complejas y menos “fantasiosas”, para encarnar todos los papeles no heróicos o estandarizados que uno deja de jugar al principio cuando uno es inexperto o simplemente prefiere los modelos sencillos y acartonados. (¿Será que entré en una etapa “deconstruida” o “posmoderna” del juego de rol?) 

 

Las cosas que nos llaman la atención pueden cambiar, pero al final siempre estamos ahí los mismos: reinventándonos, contándonos historias y aceptando que otros nos cuenten historias.

Tengo fe ciega en la Sesión (no en cualquier otra) porque ustedes están ahí. Lo que caiga en nuestras manos crecerá gracias a nuestro cuidado y cultivo, no importa lo que pase.

La Sesión funciona gracias a nosotros. No es al revés. Nunca ha sido al revés. Y sin embargo la Sesión ha sido el pretexto necesario para mantener ese “nosotros”. Hay tantos “nosotros” que se pierden, que se olvidan. Reconozcamos también que sin la Sesión no hubiera habido el mismo “nosotros”.

Con todo, creo que la materia prima ha decaído. A pesar del maravilloso trabajo de los Dungeon Masters creo que podemos reconocer que la cuarta edición simplemente ya no es lo mismo. Las reglas no sólo son sencillas sino que son simplistas. El arte está plastificado y estandarizado. Las tramas se han vuelto más “user friendly”, menos ofensivas. (¿Ciertos padres se ofenderían de igual modo hoy día, con estos libros menos contraculturales y heréticos?) Sobre todo, el medio ha cambiado –y el medio es el mensaje en muchos sentidos. Las laptops y los escenarios virtuales simplemente no pueden evocar la mágica sensación de los libros usados, las listas de hechizos, los dados salvadores rodando en la mesa, las velas y otras ambientaciones, las charlas filosóficas ultraterrenales y verdaderamente trascendentales. (Y eso no quiere decir que no haya videojuegos mágicos.) Vivimos una buena época en nuestra adolescencia. ¿Se imaginan los mismos resultados si D&D Advanced, Vampire y FFVII hubiesen sido cuarta edición y FFXIII?

El mundo (los mundos) en que crecimos están cada día más en riesgo, no sólo por el internet sino porque los tiempos en sí cambian. Y no es que todo pasado sea mejor, pero hay cosas que simplemente ya no vienen con la misma elegancia. Ustedes que lo han vivido, ayúdenme a mantener el espíritu y el recuerdo. La fantasía y la ciencia ficción que nosotros conocemos es tanto más que Harry Potter o Twilight …

¿A qué viene todo esto? En los últimos meses he descubierto a Ursula Le Guin y los Cuentos de Terramar. Reconozco que nunca los había leído con cuidado. Son historias pequeñas, ínfimas, nada claras. Y a la vez son los cuentos de fantasía más cuidadosos, elegantes y mágicos que he leído en mucho tiempo. En mi opinión, Le Guin gana porque da forma y fondo a sus personajes (no en balde es hija de antropólogos). Tolkien supo crear lenguajes y mundos increíbles pero nunca supo darles forma definitiva (siempre escribió de más, sin rumbo a veces). Lewis hizo de Narnia un mundo escapista altamente complejo y nada infantil, pero buscó dotarlo de demasiados significados; sobre todo, lo controló como dios omnipresente y asfixiante. Herbert llenó de hashish al mundo de Dune y nos proveyó de una filosofía holística, pero también de un escenario tan árido y poco sólido como las arenas de Arrakis. Pero Le Guin creó un mundo a partir de la perspectiva de personajes humanos y en constante aprendizaje emocional: personajes que saben que el mundo no se puede comprender o recorrer en su totalidad y que tienen que aprender a aceptarlo. Con una economía de palabras, Le Guin logra crear toda una cosmología que se le sale de las manos, que se siente libre de toda autoría, como un verdadero mito. Le Guin es una escritora prodigiosa.

Reconozcámoslo: la mayoría de los escenarios tipo D&D que jugamos, que leemos, que vemos en pantalla, que compramos como aventuras pre-hechas, que reproducimos en juegos como WoW no son otra cosa que refritos de estos autores. (Star Wars new? Not. Harry Potter original? My ass.) Estos autores son la fuente y estarán siempre a la vanguardia, manteniendo en pie el fondo del asunto, no sólo la superficie.

Le Guin escribió esto en 2001 para presentar una colección de pequeñas historias que revisaron un mundo que ya de por sí era revisionista de los estereotipos del género de fantasía:

“In the years since I began to write about Earthsea I’ve changed and so have the people who read the books. All times are changing times, but ours is one of massive, rapid moral and mental transformation. Archetypes turn into millstones, large simplicities get complicated, chaos becomes elegant, and what everybody knows is true turns out to be what some people used to think.

It’s unsettling. For all our delight in the impermanent, the entrancing flicker of electronics, we also long for the unalterable. We cherish the old stories for their changelessness. Arthur dreams eternally in Avalon. Bilbo can go there and back again and “there” is always the beloved Shire. Don Quixote sets out forever to kill a windmill…. So people turn to the realms of fantasy for stability, ancient truths, immutable simplicieties.

And the mills of capitalism provide them. Supply means demand. Fantasy becomes a commodity, an industry.

Commodified fantasy takes no risks: it invents nothing, but imitates and trivialises. It proceeds by depriving the old stories of their intellectual and ethical complexity, turning their action to violence, their actors to dolls, and their truth-telling to sentimental platitude. Heroes brandish their swords, lasers, wands, as mechanically as combine harvesters, reaping profits. Profoundly disturbing moral choices are sanitized, made cute, made safe. The passsionately conceived ideas of the great story-tellers are copied, stereotyped, reduced to toys, molded in bright-colored plastic, advertised, sold, junked, interchangeable.

What the commodifiers of fantasy count on and exploit is the insuperable imagination of the reader, child or adult, which gives even these dead thing life –of a sort, for a while.

Imagination like all living things lives now, and it lives with, from, on true change. Like all we do and have, it can be co-opted and degraded; but it survives commercial and didactic exploitation. The land outlasts the empires. The conquerors may leave desert where there was forest and meadow, but the rain will fall, the rivers will run to the sea. The unstable, mutable, untruthful realms of Once-upon-a-time are as much a part of human history and thought as the nations in our kaleidoscopic atlases, sometimes more enduring.

We have inhabited both the actual and the imaginary realms for a long time. But we don’t live in either place the way our parents did. Enchantment alters with age, and with age.

We know a dozen different Arthurs now, all of them true. The Shire changed irrevocably even in Bilbo’s lifetime. Don Quixote went riding out to Argentina and met Borges there. Plus c’est la même chose, plus ca change.”

Yo hubiera querido hacer una crítica así de buena de la cuarta edición de D&D y de toda la parafernalia que lo rodea. (Lo prometí hace algunos meses. También pienso que se podría hacer algo similar con el anime.) Pero mejor dejo que una maestra lo haga por mí. (En verdad hay que leer a esta autora. Escribe las oraciones más sencillamente bellas que hay.)

Sesión: lean la cita otra vez.

Se nos está prometiendo todo y nada a la vez. El cambio viene y la inocencia no se recupera. Pero el futuro es rescatable. Todo depende de cómo lo interpretemos y reconstruyamos. Todo depende de la responsabilidad que nos queramos atribuir como autores y vividores de magia y fantasía.

Tiempos van y vienen. Interpretaciones van y vienen. Pero las personas seguimos aquí reunidas en este mundo, por fortuna –o eso quiero creer. De nosotros depende que lo sepamos hacer fantástico otra vez.

October 29, 2010

¡El blog vive!

Filed under: Comics,Reseña — AGS @ 6:05 am

No saben el paro cardiaco que me dio el otro día cuando vi que no se había pagado la “renta” de ofworldsandwoes.com y que en lugar del portal usual salía uno de una especie de universidad cristiana, o algo así.

El Último Helado de Dante ha estado en el congelador porque ha habido otros postres para degustar en estos últimos meses. (No muy variados, claro está: en la tierra del maple y los alces lo único dulce que se come es chocolate industrial, sobre todo si Halloween se acerca.) Pero no me preocupa. ¿Quién dijo, después de todo, que hay que engullirlo todo a grandes mordiscos? Lo bueno viene dosificadamente. Así que empecemos a saborear de nuevo el Helado con algunos bocados diversos.

(nom-nom-nom  sssslurp) (mmm… pistaaache)

Pistache. La vida canadiense es tan distinta a la gringa. ¿Cómo no notarlo? Digo. Son evidentemente una nación con claras distinciones culturales. Como por ejemplo la miel de maple, la bandera de la hoja de maple y la hoja de maple que imita a la bandera (que se pone amarilla, luego roja naranja, luego roja roja, y luego luego roja ya no estoy en el árbol antes de que te des cuenta). O como por ejemplo los alces y los castores. ¿Qué? ¿Qué esos no son realmente factores culturales distintivos? Qué insulto. Es obvio que del lado sur de la línea recta artificial que recorre cientos y cientos de kilómetros no hay árboles de maple ni castores ni amantes de hockey. Es obvio que el paisaje natural y humano es radicalmente distinto tan pronto llegas a la otra ribera del gran lago. ¿Pero quieren más? Pues hay mucho más. Mucho. Mucho en verdad. No podría parar de enumerar las diferencias con Estados Unidos. Como por ejemplo la guardia montada. O Bryan Adams. O una extraña pronunciación de la palabra “about” de la cual los canadienses aparentemente no se dan cuenta y se ofenden si lo mencionas. ¡Y el francés! Digo. No es como si los candienses de Ontario entiendan ni jota o les importe. Pero esta, señores, esta es una nación bicultural y bilingüe ¿sí? Así que respetemos sus tradiciones y el horrible acento del québécois y vayamos a otros asuntos no sin antes acabar mencionando a Tim Horton, que es la deidad local que otorga un +5 holy modifier a todos los que beben sus brebajes.

(No, seriously. Alguien tiene que hacer algo. Todos somos esclavos de Tim Horton. S.O.S. Send help! ¡Antes de que me descubran!)

La vida en Londres es dinámica y entusiasta. ¿Quién quiere vivir en Londres cuando se puede vivir en Londres? A diferencia de Londres, Londres tiene todas las virtudes de la vida al aire libre. Ninguna otra. ¡¿Pero qué más podría quererse?! Vaya. Están las veredas junto al río, el río, los árboles, las casas suburbanas, los árboles, el río, las casas suburbanas, los coches, el río, los árboles. Bicicleteando por la ciudad me topo a veces con el río, muchos carros que odian a las bicicletas, algunos semáforos, el río, los árboles, las casas no tan suburbanas, las veredas junto al río, los supermercados, el río, los árboles y una que otra persona que de hecho se ha aventurado a salir a caminar. (Wooow) Esto es desarrollo. No sé si es calidad de vida. Y hay días bastante frescos (“esto es otoño ¿sí? pero con tintes invernales”). ¡Pero desarrollo a fin de cuentas! Si no: ¿por qué habría tal atractivo? 400,000 personas opinan que Londres es un buen lugar para vivir. Toda una conurbación conservadora. Lástima por esos colombianos inmigrantes…

 

Ir a una verdadera universidad a nivel posgrado es toda una experiencia distintiva. Los edificios decimonónicos emulan bien el ambiente ivy leaguer; casi no se nota que esos no son realmente ladrillos… Me encanta ver pasar las hordas de undergraduates: es casi tan inspirador como darles clase como Teaching Assistant (aka, esclavo de profesores vagos). Tanto potencial. Tantas cabezas privilegiadas. Es obvio que la vida primermundista les ha dejado tiempo para reflexionar largas horas delante de la televisión. (Sí, sí, ya sé qué es Jersey Shore. Es horrible.) ¡Y el trabajo! ¡Vaya! ¡Esto es trabajo! Kilos y kilos de lecturas a la semana, research papers para entregar en un par de meses, discusiones y presentaciones de seminario, debate académico. Claro. Es toda una novedad. Ya veo por qué la llaman maestría. “Maestría” es cuando tienes esta intensa carga de trabajo por tres semestres y medio. Duh. ¿Por qué fui tan idiota y escogí la licenciatura del Colegio? “Licenciatura”, claro está, es una intensa carga de trabajo equivalente a la de la maestría pero por ocho semestres. ¡Es obvio que es inferior! ¡Por eso estoy aquí! ¡Para obtener la educación que no puedo tener en mi país de cactus, calor insoportable y mujeres maquiladoras muertas en Juárez! Caramba…

Pero déjenme contarles acerca del programa académico. Resulta queLO SENTIMOS. LOS PROFESORES DE LA FACULTAD DE WESTERN ONTARIO ESTÁN A PUNTO DE IRSE A HUELGA. ESPERE PRÓXIMO AVISO.

Lo de la huelga es en serio.

Mejor olvidemos el trabajo y la política con más helado (luego sigo con eso):

(slurp, slurp, slurp. aaaaaaa. coco)

Coco. Para los que hayan estado viviendo en la luna los últimos tres o cuatro meses debo informarles que su servidor es toda una celebridad. Vaya. ¿Quién no estaría al tanto del programa cultural de la Secretaría de Relaciones que se transmite todos los martes en la mañana en AM? ¿Y quién no habría escuchado todos los jueves a las doce de la noche y seis de la mañana esas perspicaces cápsulas en las estaciones del IMER? Habría que ser todo un canadiense provinciano para no saber que AGS debutó en la radio en los últimos meses y sigue apareciendo de vez en cuando.

Pero bueno, los despistados podrán hacer patria y sentirse honrosos de unirse a los festejos del bicentenario/centenario al escuchar mis entrevistas con académicos realizadas en las instalaciones del Instituto Matías Romero y mis cápsulas históricas “Distintas versiones, una misma historia” realizadas en el Instituto Mexicano de la Radio. Las primeras están en la página del Matías Romero bajo Programa de Radio (columna izquierda); ya está saliendo el bloque de revolución. Las segundas están en http://www.radio2010.imer.gob.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=232&Itemid=158 ; sólo hay una que no se puede oír y otra más que no han subido. (Voten por mí, por cierto, del lado derecho en http://www.opus.imer.com.mx/index.php?option=com_poll&id=31:de-las-capsulas-o-programas-historicos-icual-le-gusta-mas) De las primeras ya hice un extenso comentario en este espacio. De las segundas tengo otras varias anécdotas, que puedo condensar así:

1) El proyecto de Distinas Versiones fue posible gracias a largas horas de tedio en el archivo histórico de la Secretaría, a proyectos alternos con la productora del IMER y a mucha, mucha suerte. Pero, créanlo o no, todo estuvo calculado. Como sabrán, el Dr. Garcíadiego tiene un reconocido programa de radio y muchos contactos. Al tanto de esto, su servidor se sometió como su ayudante indirecto malpagado y pasó varios meses de 2009 recopilando información sobre la labor diplomática de la legación mexicana en Francia durante el movimiento del 68. [De paso aprovechó para sacarle unos míseros centavos a un profesor de Kentucky a cambio de más horas tediosas recopilando información sobre la labor diplomática de Octavio Paz en India --antes de que el poeta laureado renunciara indignado por dicho movimiento del 68 (qué vida cómoda, caray).]

En el proceso, dicho Dr. no tuvo más remedio que recompensar una tarea diligente y menesterosa y responder a mis peticiones de que me presentara con gente del IMER –que a su vez no tuvo otra opción que recibir al estudiante recomendado de dicho Doctor. (Clever ain’t it?)

El estudiante recomendado tenía todo un proyecto de cápsulas de 200 años de historia de la música en México –pues el estudiante recomendado sabía que era el momento de explotar la euforia bicentenaria –pero se topó con pared por falta de recursos (maldita crisis) y el hecho de que ya había un proyecto de 500 años de historia de la música en México (damn). Entonces el estudiante tuvo que pasar el resto de 2009 en un risible proyecto de traducciones para el propio IMER que, sin embargo, no pagó tan mal. (El proyecto se llama México es mi Museo. Si usted pasea algún día por un monumento notable del país y ve el cartel correspondiente, gaste unos 15 pesos y marque el número telefónico: pida la opción en inglés y hay 40% de probabilidades de que el guión traducido sea mío.) Finalmente, a principios de 2010 el estudiante recomendado tenía credibilidad suficiente como atreverse a solicitar otro proyecto. Resultó que la “plaza” de Distintas Versiones (en su encarnación anterior) había quedado desalojada y que justo en ese momento estaban buscando reemplazo. “No te podemos pagar gran cosa, pero es un proyecto de buen tamaño.” Y así fue. El dinero no era importante, mientras que el trabajo lo pude moldear a mis gustos y necesidades, un tanto insubordinadamente.

[Al momento, la participación de AGS en el IMER está congelada por el sempiterno escepticismo de la productora. Pero un servidor espera que el buen desempeño de su "programa" lleve a que soliciten más cápsulas u otro proyecto. Mientras, el Dr. y yo mantenemos una relación plena de amor-odio que sinceramente ya no entiendo. Por un lado se rehusa a atender a una de mis entrevistas, por otro lado se chuta dos horas de mi examen profesional. Riddle me that. Por cierto, para ciertas personas que viven en cavernas o que de plano no me quieren felicitar, resulta que me titulé hace un par de meses. En unos días estará disponible la copia oficial de mi tesis "Origen y consolidación de dos sistemas americanos" en la biblioteca del Colegio.]

2) Hubo un momento de intensa preocupación creativa. ¿Cómo modificar el estilo de cápsulas altamente oficialistas? ¿Cómo no recurrir al mandato original, que simplemente era leer “citas contrastantes de un mismo evento”? (Sí, claro: como si se pudieran encontrar rápida y claramente citas de veinte segundos que demuestren versiones opuestas de eventos conocidos.) ¿Cómo alcanzar un equilibrio entre el rigor académico que me exijo y las necesidades didácticas y de difusión de la radio pública? Las soluciones no siempre fueron fáciles, pero espero haber dado variedad -distintas aproximaciones -a la idea de “distintas versiones”. A veces presenté distintas narraciones de episodios, pero también hubo distintas hipótesis, distintos puntos de vista, distintos estilos literarios, etcétera. Aunque no lo crean hubo mucha investigación detrás y aprendí y me divertí más de lo que esperaba, y ni siquiera me tuve que salir de los hechos “convencionales”, que son notablemente más debatibles y debatidos de lo que uno podría imaginarse. (Hay mucha más complejidad de la que presento en las cápsulas, que ya de por sí son largas. La sola historia cultural de la colonia temprana es fascinante.) 

Escribí en total veintidós guiones de los cuales se produjeron veinte. (Vaya que tomó tiempo; y los condenados el IMER de hecho querían treinta.) En total son más de cien minutos hablados. Como podrán suponer, al final ya tenía cierto “colmillo” para saber qué funcionaría mejor y qué no –fue mucha prueba y error –y por eso las capsulitas de los otros programas (los del Matías Romero) me quedaron mejor: las hice con más experiencia y con una línea conductora muy inspirada (citas de famosos) que se me ocurrió de repente. No todo fue propio, sin embargo. Agradezco enormemente el apoyo de mi padre sin el cual no hubiera acabado ninguno (ninguno) de los proyectos mencionados arriba a tiempo.

3) Finalmente, la producción. Fue menos “íntima” que con la del Matías. Básicamente llegaba y me lanzaba frente al micrófono en la cabina de grabación sin mucha retroalimentación. El personal está ocupado con decenas de proyectos y apenas y tenía un par de horas para atender a cada guionista. Como estaban en plena organización bicentenaria dejaron mis cápsulas para el final y yo de hecho no las oí sino hasta que salieron al aire. De cualquier modo, agradezco las molestias y el trabajo diligente (aunque desigual, aceptémoslo) de Enrique Gil y Pablo Pascual. El segundo casi consiguió ahogar mi voz, pero no lo logró. Y ya cambien sus ambientaciones de plebe y multitudes por favor; suenan a película mexicana de los años cuarenta :P

Bueno. Suficiente regodeo personal. Pero a veces es bueno engolosinarse un rato.

Finalmente (nom-nom-nom, crunch crunch, gulp)

Vainilla. Tengo mil ideas para el blog pero no mucho tiempo de llevarlas a cabo (y me temo que en noviembre nuevamente no voy a tener vida fuera de los libros). Me gustaría concentrarme en las cosas que gustan a los lectores, así que por favor hagan comentarios y hagan propuestas de temas (véase post anterior con los monitos de lego más abajo para los detalles). De lo contrario seguiré sacando mis collages postmodernos y mis rollos interminables. Por lo pronto, para no dejarlos sin algún dibujito divertido con ideas poco profundas, les presento otro de los comics que veo regularmente.

El Sr. Nanas (Bo) es más bueno que el pan. Es un ciudadano responsable, decente, sencillo y feliz. Lamentablemente vive rodeado de esos humanos neuróticos y no muy brillantes. Con todo, Bo logra adaptarse bastante bien y tiene toda la paciencia del mundo cuando resuelve o simplemente comenta los acontecimientos diversos que son notables por su inverosimilitud y simpleza.

 Dentro de un ambiente aparentemente cotidiano se presentan situaciones fantásticas realmente hilarantes, a veces surrealistas, y siempre algo filosóficas.

Y otras veces simplemente gozamos la existencia de Baby Karl.

 

No puedo ver a Baby Karl sin sonreír. Y deberían verlo trepar árboles…

Las grandes tiras cómicas se caracterizan por su aparente simpleza. Por una elegancia de trazo. El primer compositor “minimalista” autodeclarado, Eric Satie, dijo una vez: “ahí está la belleza: en las cosas que no hizo [el artista]“.

Así debe ser el blog, creo yo: sencillo, minimalista y directo pero con mucha reflexión por detrás -mucho diseño. Como un programa de radio o una tira cómica, debe alcanzar un equilibrio entre lo culto, lo informativo, lo informado, lo didáctico, lo sencillo, lo elaborado, lo entretenido y lo francamente inservible e irreverente. Respeto mucho los blogs políticos y politizados de algunos profesores, colegas y amigos (y felicidades por la continuidad de Ágora y Distintas Latitudes). Pero al final del día, después de huelgas, reflexiones posmodernas, trabajos malpagados y discusiones con gringos (bueno, bueno, “canadienses”) ignorantes, prefiero cerrar el día pensando en comics que me enseñan mucho más con menos palabras. ¿Usted qué opina?

August 7, 2010

No, el blog no ha muerto,

Filed under: Cortos — AGS @ 2:54 am

sólo está en un momentaneo receso porque son días verdaderamente agobiantes.

En lo que logro despejar un poco mi escritorio y materializar ideas más interesantes (en papel y en este blog) aquí les dejo algunos FENOMENALES cortos animados que ya he compartido con anterioridad.

1) “El hombre que plantaba árboles” (1987) es una verdadera obra de arte. Adaptada a la pantalla chica por un Québécois poco prolífico, la historia original (que lamentablemente NO está inspirada en un caso real) es de un escritor francés, Jean Giono, quien fue precursor del movimiento ecologista en los años cincuenta. Admiren la frescura de la animación, la elegancia del guión y la nobleza de los ideales. Se trata de un muy bello (y profundo) comentario del mundo, el hombre, la vida y el tiempo (poca cosa). Y todo sin ser cursi o simplón. Por ejemplo: noten cómo no se usa la cantinela poco útil de siempre (“cuida la naturaleza, que es pura y salvaje; eres uno con el árbol y el puercoespín; es el ciclo sin fiiin, que nos mueve a todos”); más bien, hay un entendimiento complejo de una “naturaleza” que es, en el fondo, un producto cultural, un reflejo de nuestros valores, trabajo e instituciones políticas y socioeconómicas (incluyendo la guerra y la paz). Dicho de otro modo, esta obra evoca ideas marxistas bien conocidas y cierto romanticismo hippie; pero creo que lo anterior aquí se justifica plenamente y que el argumento central continúa vigente.

 

  

 

2) El “Puercoespín en la niebla” (1975) es la obra prima de Yuriy Norshteyn, el más célebre animador de la época soviética tardía y uno de los que más se hace del rogar (lleva casi treinta años preparando su próxima película). Inspirada en un cuento folclórico, la cinta podría criticarse como una muestra más del arte avalado por un sistema totalitario: infantil, inocente, nacionalista, nada politizado. Pero creo que en este caso es al revés: como muchos artistas que codificaron (escondieron) mensajes críticos en sus obras, Norshteyn transmite ideas radicales de forma sutil. El puercoespín vive en un mundo feliz pero en el fondo limitado; por azares del destino se ve obligado a salirse de su rutina, de su torre de marfil, de su comfort zone; al final, lo que era aventurado y placentero ya no lo es porque el puercoespín, desconcertado, se ha percatado de la existencia de otras realidades más allá de la niebla. (¿Habrá alguna relación con el hedgehog’s dilemma de los psicólogos?) No es que la del puercoespín sea una “aventura de crecimiento o maduración” (que es un tema agotado y que ya cansa); más bien es un encuentro con lo desconocido, una revelación mística (aterradora pero también excitante) que podría estar invitando al público a cuestionar las convenciones cotidianas. Pero quizá saco demasiado de una experiencia que debe ser primordialmente estética: para algunos bastará con disfrutar de una animación poco convencional precursora del stop-motion.

3) Si de revelaciones se trata, no es posible ignorar al visionario Chuck Jones de la MGM quien, además de ser el alma de Looney Tunes y Merrie Melodies, se daba el lujo de dirigir joyitas individuales como “The Dot and the Line: A Romance in Lower Mathematics” (1963; Oscar de 1965). Además de ser una excelente y creativa animación, esta obra es fiel testimonio de los ideales artísticos (abstractos, jazzísticos) de su época -se nota la influencia de Mondrian -y del reto al conservadurismo de los años cincuenta y sesenta en Estados Unidos.

4) Retomando animadores canadienses, y permitiéndonos un interludio contrastantemente banal, no podemos dejar de compadecer a este cómico personaje que, al igual que el alter ego de Edgar Allan Poe, no pudo evitar que un pequeño animal molesto regresara a atormentarlo una y otra vez. “The Cat Came Back” (1988) está basada en una canción de Tin Pan Alley (neoyorquina) de 1893 (para continuar con la historia de las canciones populares estadounidenses, un tema que se empieza a volver recurrente en este blog).

5) Finalmente (por esta ocasión, al menos) les presento el Oscar al mejor corto animado en 2008. “La maison en petits cubes” es una animación japonesa que se liga con el video anterior (porque el protagonista es un hombre mayor y solitario en una casita) y con el primero (porque habla de la memoria y el paso del tiempo). Para el que, como yo, se haya decepcionado de que el excelente planteamiento de “Up” de Pixar se haya estropeado con slapstick comedy (mi creencia es que fue culpa de Disney, no de Lasseter) aquí puede disfrutar una premisa muy similar pero con un guión menos convencional, una animación surrealista (y quizá un final en el fondo más realista).

¡Tengo muchos más videos que mostrar!  

Háganme saber si quieren que los suba y sugieran otros también.

July 21, 2010

Tanti auguri a te

Filed under: Preguntas al foro — AGS @ 6:05 am

Hablando de melodías populares estadounidenses (véase “La ociosidad, madre de todos los videos editados”) ¿sabían que “Happy Birthday to You” se llamaba originalmente “Good Morning to All” y que fue compuesta por dos hermanas que eran maestras de un kindergarten de Kentucky en 1893? La tonadilla se fue haciendo popular entre niños y adultos y en muy pocos años salió impresa (y en esos tiempos en que  la Victrola apenas hacía su aparición, la partitura impresa era todavía el principal vehículo comercial y de difusión musical; lo seguiría siendo por algunas décadas más). 

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"¿Por qué esos occidentales apestosos tienen una canción "chistosa" para cada ocasión?", pensó Cio-Cio San el día de su cumpleaños.

Naturalmente, a las dos señoritas provincianas no se les ocurrió patentar su canción. Y, naturalmente, hubo una compañía capitalista que dio el madrugón y lo hizo por ellas y se adueñó de la inocente (y redituable) creación. ¡Teóricamente sigue siendo ilegal usar “Cumpleaños Feliz” pública o comercialmente sin pagar los derechos de autor apropiados!  (Ah, pero no olvidemos que la ley es justa y necesaria…recuérdenme no cantarle a cierto DM el día de su cumpleaños…)

Al parecer la patente todavía tardará unos años en vencer, así que cuidadito y se les ocurra comprar una de esas tarjetas musicales sin asegurarse de que todo está en orden. Si no, les caerá todo el peso de la policía de Kentucky (si es que hay tal cosa).

*****

“Muy interersante”, pensó el lector. “¿Pero cuál es el punto?”

El punto, querido lector, es el siguiente:

¿Por qué cada vez que vas a un Italianni’s alguien cumple años? ¡Es inevitable! A veces hay cumpleañeros en más de una mesa. ¿Y cómo se entera uno? Ah, pues muy fácil. Uno está ahí, sentado, tranquilo, sin molestar a nadie, sopeando pan en aceite y vinagre, cuando de repente todos los meseros se limpian las manos en su delantal verde, corren a reunirse, forman un círculo alrededor de la mesa festejada, susurran “uno, dos, tres” en ”italiano” (¡ah, cómo son faroles cuando te ofrecen “zuppa” e “insalata”!) y empiezan a dar palmadas y cantar el Apio Verde a todo volumen. ¡Inevitable!

"¿Por qué las mujeres orientales no se alivianan un poco y cantan algo alegre?", pensó Daisy Buchanan mientras se aburría en una fiesta más de ese tal Gatsby.

"¿Por qué las mujeres orientales no se alivianan un poco y cantan algo alegre?", pensó Daisy Buchanan mientras se aburría en una fiesta más de ese tal Gatsby.

¿Es acaso alguna treta para convencerte de que el restaurante es de tradición casera italiana? ¿¿O una artimaña para que te animes a festejar tu cumpleaños con ellos?? ¿¿¿O (gulp!) una conspiración para envejecernos apresuradamente??? ¡Claro! El principio de la Navaja de Ockham exige que escojamos esta última explicación como la más sencilla y plausible. ¡Ahora todo cobra sentido! La realidad es que la Mafia en México ha contratado a un grupo de matronas hechiceras italianas para encantar cada uno de los Italianni’s (si ven la disposición de los establecimientos en un mapa de la Ciudad verán que forman un pentagrama).

El efecto: cada vez que entras a un Italianni’s aumenta la probabilidad de que ese día (inexplicablemente) sea tu cumpleaños; si te toca, entonces los meseros van a cantarte las mañanitas porque así roban tu energía vital (el pago de las matronas hechiceras que añoran la vida eterna).

El motivo: es bien sabido que las poblaciones europeas se están avejentando. En unos años Italia estará llena de rucos italianos y millares de jovenes sucios inmigrantes africanos. Los segundos comenzarán a llevarse los empleos más cotizados y enviarán remesas a sus países de origen menos desarrollados. Eventualmente, las poblaciones bárbaras usarán su juventud para generar una inmensa riqueza (por tanto poder) y acabarán por aniquilar a la civilización europea. La única manera de contrarrestar esto es envejeciendo artificialmente a las demás poblaciones tercermundistas. (“Son muchos porque se reproducen como conejos”, pensaron los italianos. “Hay que nivelar el terreno de juego.”)

Los italianos son vengativos y naturalmente recurrieron a un ardid culinario. Los españoles (con ayuda de sus esclavos catalanes), en cambio, son un poco más orgullosos, aguerridos y viriles (¡olé!). Ellos han decidido crear una nueva generación de humanos biónicos para reanimar su espíritu nacional y renovar la apariencia de su población. Qué Superman ni qué ocho cuartos: los futbolistas españoles son la raza del mañana (y todos son blanquitos, no como esos franceses de dudosa procedencia). El triunfo de España en el mundial sudafricano es clara muestra de que la raza blanca se impondrá sobre las demás.

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"¡Che! ¿Por qué me sacás a bailar a una plaza de toros el día de mi cumpleaños?", preguntó la Cumparsita. "¡Hostia!" pensó Pepe. "Las mujeres con los años sí que se vuelven unas brujas."

(¡Ja! Y alguien pensaba que la victoria de hace unos días era una simple conspiración para distraernos de la crisis económica, el desempleo y la inflación. Qué ingenuo…)

Con todo, los mexicanos son hábiles. Se mantienen “jóvenes” de espíritu gracias a los chistes y albures inmaduros. Pero yo no soy así, por lo que mi única defensa será golpear al próximo mesero de un Italianni’s que se me ponga enfrente.

July 9, 2010

De tretas mercadotécnicas, tragedias gastronómicas y blogs a su medida

Filed under: Ideas brillantes,Preguntas al foro,Rant,Reseña — AGS @ 8:38 pm

Un buen amigo mío y reciente lector de este espacio sugiere un ejercicio divertido que además puede atraer más “clientela” e incluso ayudar a definir un tema general para este blog.

Por otra parte, a medida que lo pienso, me convenzo más y más de que no tener un tema definido también tiene sus ventajas –sobre todo flexibilidad y la posible vinculación de muchos temas. Pero el ejercicio propuesto también puede contribuir a una mayor variedad, así que consideren lo siguiente.

 

 *** *** *** ***

 

NOTIFICACIÓN

En concordancia con lo establecido en algún reglamento obtuso que no nos interesa leer (¿a alguien de veras le interesa respetar las leyes señor Dungeon Master?) a partir de julio de 2010 se empiezan a recibir    temas divertidos para posts potenciales.

No se trata solamente de un: “escribe de autos! me gustan los autos!”.

Se trata más bien de algún tipo de reto: “escribe de autos sin usar la letra ‘a’ “

O de una sugerencia peculiar: “Los automóviles amarillos son nocivos para la salud. Desarrolla” o “escribe de autos y camellos”

¿O qué tal algún tipo de cadáver exquisito en el que alguien pone una frase y la vamos continuando juntos?   “Estaba a punto de estacionar el auto cuando caí en la cuenta de que yo no tengo auto…”

O en fin, para inspirar mi espíritu criticón: “¿Qué opinas de mi corbata?”

¡Posts a la medida!  Muy adecuado para estos tiempos en que nos gusta tener todo individualizado.

Pido tener gorro de chef

Pido tener gorro de chef

¡Ahí está! Supongan que alguien me pide escribir sobre el fetiche de tener todo extremadamente individualizado. Empezaría diciendo que el tema sería magnífico como base para una historia cultural del siglo veinte o para una historia del comercio o la mercadotecnia. (El título de la tesis sería algo así como “Having Your Own Style Chosen. Individualizing Consumer Trends in the Twentieth Century or: How CEOs Learned to Stop Worrying and Make Me Feel Special”).

Piénsenlo: cuando empezó la primera revolución industrial todo mundo usaba más o menos los mismos productos; el punto de producir en masa era sacar la mayor cantidad de unidades idénticas (y si se quería variedad o individualidad mejor le pedías a la abuela que diseñara algo bonito para tus calcetines). 

A medida que avanzó el siglo diecinueve los productos industriales se fueron destinando a países y sectores sociales más definidos y diferenciando de acuerdo a los gustos cambiantes de la elite económica (pensemos en relojes, billeteras, corbatas, perfumes, candelabros, lingerie). En concreto: la producción se comenzó a clasificar.

y luego perdieron todo tipo de clase...

y luego perdió todo tipo de clase...

Todo producto nuevo ha pasado por un proceso similar (y cada vez de forma más veloz): al principio había un mismo Ford T para todo mundo; hoy tengo que enterarme de cuál es la diferencia entre un Yaris G4500 y un Yaris H2751.3 equipado pero sin aire acondicionado. (Bueno, al menos a lo último le entiendo.) En el siglo veinte, en Occidente, presenciamos un desarrollo explosivo de este fenómeno no sólo por el aumento poblacional y por un culto exacerbado al liberalismo, el individualismo y la experimentación

Línea transversal (1923)

Línea transversal (1923)

sino también por una mayor complejidad ideológica y social que “exigió” (¿nos impuso?) más categorías nacionales, sociales e incluso vitales … y por tanto necesidades distintas.

Antes del siglo veinte los niños tenían cara de adultos (no es que fueran malos dibujantes)

Antes del siglo veinte los niños tenían cara de adultos (no es que fueran malos dibujantes)

El infante consumista es una creación victoriana mientras que el adolescente, consumista o no, es una creación –horrible –de mediados de siglo veinte. (Shock para los gringos y pudorosos: antes, y todavía hoy en muchos lados, a los trece uno es adulto, trabaja 10 horas y tiene relaciones sexuales legales.)

Todo no parecido con la actualidad es lamentablemente coincidente

Todo no parecido con la actualidad es lamentablemente coincidente

 

Esto fue brillante en los noventa: la creación de la moda pre-teen. (Por si nuestros padres no hubieran tenido suficiente con videojuegos cada vez más caros)

Esto fue brillante en los noventa: la creación de la moda pre-teen. (Por si nuestros padres no hubieran tenido suficiente con videojuegos cada vez más caros)

Nuestros padres en su juventud se preocupaban por la variedad de distintos tapices para sus sillones, por el diseño general de su casa, por su guardaropa, su carro y unos cuantos aditamentos. Nosotros nos preocupamos por todo eso todavía pero también por el diseño de la funda de nuestro ipod, por las configuraciones de nuestro web-browser, por el modelo específico de nuestros tenis, por el tipo de cubitos de hielo que queremos que haga nuestro refrigerador, por la edición de colección de la re-edición de 2006 del DVD remasterizado de la película de culto de los años ochenta, por la grabación “bootleg” del concierto específico al que atendimos, por nuestra propia selección de estaciones de radio en el coche, por el ringtone de cada uno de nuestros contactos, por las actualizaciones de las páginas web que consultamos día a día…  

Incluso el sistema educativo se ha vuelto un infierno. Antes eras abogado, contador, ingeniero, médico y ya. Ahora sigues siendo eso básicamente, pero eres “ejecutivo en coordinación de recursos humanos”, “ingeniero en industria espacial cibernáutica”, “programador de software aplicado al diseño gráfico”, “blogger de productos cosméticos faciales”. ¿No creen que la cantidad de carreras, escuelas y títulos disponibles es algo a veces ridículo?

Sólo hay una cosa que tiene más variedad tramposa; sólo hay una industria que  es infinitamente superior vendiendo una y otra vez el producto de siempre pero adornado con un montón de adendos insignificantes para hacerte sentir alguien con control y voz dentro del sistema.

Coffee Shop Wars (oh no!)

Coffee Shop Wars (oh no!)

 ¡Wow! ¡Vean lo que puedo comprar en un Starbucks por el precio de una baguette!  Se trata de un:

“Double Chocolate Chip Mocha Frappuccino®!!!  A creamy blend of rich mocha-flavored sauce, chocolaty chips, milk and ice. Topped with sweetened whipped cream and mocha drizzle.”  Tan mono que te lo comes con la vista con todo y calorías. 

 Tan mono que te lo comes con todo y calorías de sólo verlo.

Yeah! ¿Lo tengo que pedir diciendo el nombre completo y sonando como esa mujer joven, plena y reconfortadora de los anuncios? Wow! ¿Puedo escoger mi propio vaso temático reciclable? ¿Y la cantidad EXACTA de chispas y chochos que me gusta? ¿Y de paso voy a estar consumiendo un producto “orgánico” y ayudando a los niños de la selva? ¡Qué increíble manera de refrescarme en el verano! ¡Qué detalle más maravilloso para alegrar mi día!

Ok , estoy yendo un poco lejos. No quiero sonar tan amargado como Woody Allen en esa película AntZ (se llamaba así porque él era la hormiga ‘Z’ en medio de la colonia de hormigas todas iguales dentro de la cual quería individualizarse). Es más, el otro día fue al Society y pedí uno de estos brevajes y admito que son tediosa pero adictivamente ricos y azucarados (al menos hasta que el frappe se atora irremediablemente en el popote o hasta que ya sólo queda agua ultra diluída). Pero la verdad es que es un concepto demasiado “cute” para mi gusto.

De hecho, si desde el inicio me hubieran pedido escribir sobre “nuestros fetiches individualizadores” Y de “perky coffee beverages”, tendría el derecho de hacer la siguiente digresión:

¿Qué pasa con el café y el chocolate hoy día? Los dos productos se han afresado terriblemente a lo largo de la historia, en mi opinión. Por un lado tenemos al café, ese noble grano que en sus zonas árabes de origen se sigue consumiendo mascado o bebido sin ningún aditamento (y cualquiera que sepa lo que es un café árabe espeso auténtico sabe que ésa es la única forma de tomar café; de hecho, si alguien quiere matarme no tiene más que ofrecerme un café americano bien diluído y con mucha azúcar; pienso que el café americano es parte de la conspiración para que sigamos “felices” y despiertos trabajando en las líneas de producción).

I like my coffee Turkish as my ... coffee?

I like my coffee Turkish as my ... coffee?

Por otro lado tenemos al chocolate, esa estupenda aportación precolombina que también a veces sigue mascándose y bebiéndose sin ningún aditamento. ¿Y qué es lo que pasa? Pues que llegan los europeos y que deciden endulzar y agregar leche a diestra y siniestra para que ambos productos sean más suaves, tentadores y adictivos al paladar. ¿Y qué es lo que pasa después? Pues que los gringos juntan el café y el chocolate en un mismo producto para que el consumo sea más eficiente, y para que haya muchas más posibles combinaciones que agreguen variedad a la experiencia degustativa.

Sólo tengo una cosa qué decir al respecto: ¡somos una bola de NENAS!  Si tuviéramos que volver a sobrevivir fuera de la civilización no aguantaríamos nada porque “las bayas estarían amargas”.

Además, hay algo mucho peor que ha resultado de la tendencia anterior. Me refiero a la gradual pérdida de la diversidad de sabores y experiencias culinarias. Parece irónico que en una época supuestamente globalizada sea cada vez menor la posibilidad de encontrar productos y sabores realmente originales por debajo de todo el teatro mercadotécnico de las compañías monopólicas (y eso incluye a las naturistas y orgánicas). (Vaya: a lo mucho nos salen con un refresco sabor guaraná cada tres años.)

Esto es un fenómeno sobre todo de la ciudad (donde nos dejan con la carne, las tortillas, las frutas y las verduras más minúsculas y sin sabor que encuentran). No es lo peor. Ya de por sí tenemos poca variedad de productos y encima nosotros mismos nos imponemos un rango limitadísimo de sabores. Por ejemplo, empezamos a solamente disfrutar las cosas con queso o  a las cosas dulces y cremosas. Y de entre ellas acabamos prefiriendo: ¡Starbucks!  ¿Soy el único que recuerda que la opinión popular inicial consideraba pésimo ese producto?  Y nada ha cambiado fuera de la mercadotecnia y difusión del mismo, para volver a la discusión principal. Nos hemos acostumbrado a lo que nos ofrecen en parte porque no buscamos otras cosas y en parte porque no están disponibles, pero también porque CREEMOS (como bien nos quieren hacer creer) que realmente disfrutamos de una gran variedad. Y entonces llevamos a las generaciones más jóvenes (los ahora niños y adolescentes) a tomar un café o un chocolate amargo que no sea como el de estas cadenas (o como el de Hershey’s o el Tin Larín) y nos salen con un “¡qué extraño!”. Of all the ironies.

En fin, en mi eterna determinación de ir en contra del mundo he de decir que no estoy conforme con muchos de estos desarrollos. Son muestra de una sociedad conformista y autocomplaciente que al mismo tiempo cree que tiene muchas opciones y que no puede dejar de consumir porque se deja impresionar con variaciones minúsculas que asociamos con la felicidad. Por ejemplo, sale un iPad y todos queremos uno a pesar de que sabemos que es innecesario, que será obsoleto en cuestión de meses y que sus funciones son básicamente las mismas que las de otros aparatos.  

En mi opinión, mejor gastamos el dinero catando una botella de vino única e irrepetible, y buscando su maridaje culinario exótico y fuera de serie. En efecto, escapar de lo rutinario es posible todavía pero requiere dinero. La producción en masa, individualizada o no, sigue siendo más económica y sencilla. Pero eso ya lo sabíamos, supongo.

*** *** *** ***

Pues bien. Mi amigo (el que mencioné al principio) sugirió en una muy amena charla que escribiera, entre otras cosas, sobre mí, sobre blogs y sus retos, sobre la variedad de temas, sobre la mercadotecnia y sobre el significado de degustar un buen vino. A ver si otro día se me ocurre qué decir de relaciones, jeje.

 Por lo pronto manden sus sugerencias de temas. Y por favor: disfruten el internet, sus gadgets, su café nice y su especialización profesional y laboral, pero nada más no se vayan con la finta.

July 7, 2010

La ociosidad, madre de todos los videos editados

Filed under: Reseña — AGS @ 3:45 pm

 

Para quienes no me han escuchado alabar a Mystery Guitar Man, aquí les dejo uno de sus mejores videos. Yo no me he suscrito a su canal de Youtube porque no lo acostumbro, pero ustedes pueden hacerlo y ayudarlo a permanecer en el top 10 de “artistas” online más “seguidos”. Yo creo que se lo merece. Es divertido, modesto, ocurrente y extremadamente trabajador. (Y sí: trabajar no sólo implica ir todos los días a una oficina.) Sobre todo, tiene una preparación musical de primera (y versátil), y yo sospecho que si se esmerara estudiando guitarra tanto como se esmera editando stop-motion con su MacBook podría tocar cosas “verdaderamente”. Aun así, no cualquiera arma sinfoniettas en su sala con vasitos o vuvuzelas, así que mis respetos y felicitações Mystery Guitar Man. Sólo no te quites los lentes.

La tonadita que está usted ahora tarareando, por si no lo sabe, es la overtura a Guillermo Tell de Rossini (1829) -el tema asociado al Llanero Solitario. Comparemos con una versión estándar:

 

con la transcripción al piano de Liszt (1838) tocada por Kemal Gekic:

 

y con un par de versiones no estándar:

de las cuales mi preferida es ésta, sin duda el mejor corto animado de la Walt Disney (1935) –el primero a color -y uno de los mejores de todos los tiempos (se dice que el director de orquesta Arturo Toscanini se entusiasmó tanto cuando vio esto en el cine que se levantó aplaudiendo y pidió que lo volvieran a proyectar):

Noten cómo Donald (todavía en su versión de The Wise Little Hen) no sólo le roba la escena a Mickey desde entonces (así sería hasta los años cincuenta) sino que, genialmente, encuentra la relación temática y armónica entre el motivo principal de la overtura y “Turkey in the Straw”, una tonada folclórica estadounidense que se rastrea también a principios del siglo diecinueve. El famoso tema de “qué hermoso, está amaneciendo” también es de la overtura (tercera parte) y se llama Ranz des Vaches. En cuanto a la secuencia final, la de la tormenta (segunda parte de la overtura), recuérdeme alguien seguir esto con una reseña de “Gauche the cellist” de Studio Ghibli.

Finalmente, recordando un post de hace algunos meses, fíjense cómo en esta caricatura, a pesar de que obviamente no se dibuja fielmente la ejecución de los instrumentos, sí hay una clara conciencia de caricaturizar su interpretación tanto de forma dramática como didáctica. Es una educación de primera que mis hijos o sobrinos tienen garantizada.

June 29, 2010

Al aire, para bien o para mal

Filed under: Rant — AGS @ 5:40 pm

Aunque realmente no es nada del otro mundo, un servidor apareció hoy por primera vez en radio ciudadana como locutor/entrevistador invitado del programa semanal del Instituto Matías Romero de la Secretaría de Relaciones Exteriores.  En total serán once programas dedicados a temas internacionales del bicentenario-centenario. En cada caso participamos un académico especializado y su servilleta. El bloque de independencia saldrá todos los martes a las 9:30 durante el mes de julio, y me imagino que el bloque de revolución se transmitirá en condiciones similares por ahí de noviembre.

Oír AM (en la mañana) es una tortura, así que lo más fácil es ir a la página web http://www.sre.gob.mx/imr/ y buscar “programa de radio”.

cartelprogramaderadio

Para anticipar alguanas FAQs y compartir algunas impresiones y comentarios he decidido entrevistarme a mí mismo.

AGS 1:  En un evento sin precedentes, el guapo, carismático y nunca bien ponderado Alejandro García Sudo ha debutado al aire. ¿Cómo se siente?

AGS 2:  Meeeeh…

AGS 1:  ¿Pero por qué tal desdén?

AGS 2:  Pues verá usted, mi muy estimado, atractivo y brillante entrevistador, lo que sucede es que el esfuerzo fue considerable y los resultados no enteramente sustanciales.

AGS 1:  ¿Salir en Radio UNAM no es importante?

AGS 2:  Hasta cierto punto sí, pues es una de las productoras radiofónicas más notables del país, y con más tradición. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que esto sale en AM, a través de la estación “aburrida” hermana de la que todos escuchan en FM (la de jazz y música clásica). [96.1 de FM. Escuchen Radio UNAM] Aunque tiene sus quince años al aire, poquísima gente escucha el programa, que usualmente está dedicado a temas de relaciones internacionales actuales.

AGS 1:  [Quizá con falso interés y algo de ignorancia] Eso suena interesante.

AGS 2:  [Honestamente] Podría serlo, pero hay dos problemas. El primero, circunstancial, es que los participantes, aunque preparados en sus temas, no suelen ser buenos difusores. Por un lado tenemos a la directora usual -a la que el público se ha acostumbrado después de años -que tiene un nulo interés en el programa y lo despacha sin pena ni gloria (no en balde se aprovechó de mí para quitarse algo de peso de encima). Por otro lado tenemos invitados que o son funcionarios o son académicos. Los primeros son aburridos por naturaleza y los segundos rolleros por convicción. Son raros los casos donde saben ser concisos, pedagógicos.

Toda esta situación nos lleva al segundo problema. El programa está diseñado para las circunstancias mencionadas. La idea es que en media hora (realmente 23 minutos, pues el resto se va en presentaciones, transiciones y una cápsula intermedia) se toque un tema pequeño con una cadena de preguntas de “mediano alcance” (por ejemplo: ¿cómo estuvo la junta del G20, qué discutieron, qué firmaron?). Se tienen que dar pocos antecedentes pues se reflexiona sobre temas relativamente cercanos a nuestra experiencia actual. No se busca una reflexión demasiado ambiciosa. Más que una “revista”, es un slot informativo.

AGS 1:  O sea, es un programa que, por monótono, no interesa mucho.

AGS 2:  Exacto. Y con calzador tuve que adecuar estos programas conmemorativos, que por definición son algo más ambiciosos (pues son históricos), a parámetros y circunstancias restringidas. Tenía que grabar unos 25 minutos de entrevista, y no más, pues mis “jefes” toleran muy pocas ediciones (en parte por miedo a editar y en parte por flojera). O sea, en cada caso prácticamente tenía un sólo disparo: menos de media hora para entregar un producto interesante, sustancial, con pocos errores, adecuado para el tiempo y el público, y bien redondo a partir de una temática compleja. Por eso intervengo poco a veces: no por falta de cosas qué agregar sino por escasez de tiempo y deseo de que el entrevistado dejara una buena impresión. Digamos que mi trabajo era ser un buen facilitador (quizá la verdadera chamba de un conductor). Tuve mucha presión encima.

AGS 1:  ¿Tuvo o tuvieron? ¿Qué no recibió apoyo, asesoría, instrucción?

AGS 2:  No. Enfáticamente no. Con excepción de mi grabador-editor, Iván Chávez, a quien extiendo un caluroso saludo y le doy mil gracias por su paciencia y atenciones, el resto del personal sirvió para calentar los asientos. El trato informal que acordamos inicialmente era una colaboración: ellos (personal del Instituto) determinarían los contenidos y circunstancias, entre todos discutiríamos el diseño de los programas y yo aprendería algo del arte radiofónico y me encargaría de entrevistar. ¡Oh iluso! El resultado fue el usual de los trabajos “en equipo”: unos cuantos hasta abajo del escalafón (yo) nos encargamos de todo.

Yo concebí la serie y la presente al Instituto; diseñé los segmentos, preguntas y cápsulas (para lo cual tuvo que haber investigación). Yo hice toda la locución. Propuse a los invitados, los busqué, cité, recibí y despedí. Esto suena sencillo mas no lo es porque hay divas por todos lados. Por un lado, mis “jefes” quisieron a las “vacas sagradas” de siempre, que a veces repiten lo mismo una y otra vez. Hay muy poco interés por la sangre y las propuestas nuevas (así es: la academia es una mafia nefasta); aun así procuré dar variedad y frescura a la selección.

Por otro lado, los invitados también son difíciles. Algunos se hacen del rogar, otros cancelan, otros tienen tiempos e intereses limitados. Con todos tuve que discutir varias veces guiones, preguntas, tiempos… pero también direcciones, medios de transporte, accesos al establecimiento, cuestiones burocráticas. Lo que quiero decir es que me cargaron toda una chamba secretarial que no me correspondía y que ciertamente no me pagaron.

AGS 1:  ¿No le pagaron?

AGS 2:  Algo enteramente nominal y poco digno de ser mencionado. De hecho en el trato inicial ni siquiera se contemplaba.

AGS 1:  ¿Es usted tonto acaso?

AGS 2:  Probablemente. En defensa de la directora, ella no puede hacer mucho porque hay un tope institucional a lo que se puede pagar por honorarios (de lo contrario habría que hacer contrato con mucha anticipación). En mi defensa, el objetivo era adquirir experiencia en el área y estar cerca de una persona que será mi sinodal y que a fin de cuentas me ofreció una buena oportunidad.

AGS 1:  O sea, se lleva una buena experiencia.

AGS 2:  Como en muchos casos, tuve que ser autodidacta. Y siendo autodidacta uno comete errores pero también aprende mejor algunas cosas. Definitivamente ahora sé más de entrevistas presenciales, edición, guionismo y locución, lo cual es bueno. Pero la experiencia no fue satisfactoria, y nuevamente he de echarle la culpa a los demás. El problema fue su actitud. De repente se encontraron con alguien chambeador y entusiasmado y decidieron no mover ni un dedo. Piénsenlo así: además del grabador-editor hay otras cuatro o cinco personas encargadas del programa (directores y coordinadores). Literalmente decidieron sentarse a esperar que yo entregara resultados; sus actividades fueron poner su linda cara, hacer dos o tres llamadas, hacer alguna crítica somera y lambisconear a las vacas sagradas que les eran familiares y con las cuales querían quedar bien. A los “desconocidos” me los dejaron y casi casi se lavaron las manos. Eso es desagradable, cómodo y deshonesto (pues salen en los créditos). Y no me importa si esto que digo se difunde.

AGS 1:  ¿No está siendo demasiado duro y crítico como siempre?

AGS 2:  No, y créanme que reconozco cuando peco de eso. Esta dinámica fue totalmente ridícula. Es más: al ver que yo estaba grabando ellos ¡se desentendieron de la cabina y olvidaron hacer sus propias entrevistas! Es por esto que este bloque está saliendo en julio y no en septiembre: porque el Instituto Matías Romero se olvidó de su chamba cotidiana, se atrasó más de un mes y no tuvo más remedio que “pedirme permiso” para editar a la carrera mis entrevistas, transmitirlas de inmediato y salvar la cara. Resultado: un proyecto partido en dos (la idea era que salieran los once juntos) y ediciones apresuradas.

Aun así, yo me he encargado de supervisar dichas ediciones y creo que todos los programas están decentes. Los mejores por lo pronto son los de los Doctores Jáuregui y Cuadriello. Si van a escuchar algo, escuchen esos y mis cápsulas intermedias (el guión es mío, la música no porque ya no me dio tiempo).

Y para ser la primera vez creo que pudo salir peor. Hay temas interesantes y propositivos, buenos invitados y un deseo genuino de interesar y acercar al público a temas del pasado desde aristas diversas. Para bien o para mal ahí está mi contribución a estas festividades.

AGS 1:  Pues felicidades de cualquier modo, aunque sea por su cumpleaños el pasado 27. Gracias, y esperamos noticia de su otro proyecto radiofónico para el IMER.

AGS 2:  Yo estoy igual. Un saludo a todos.

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