Dante's Last Ice Cream

January 8, 2013

Goodfellas (1990)

Filed under: Reseña — AGS @ 1:03 am

Para algunos la mejor película de gangsters. Pero para mí es incomprensible ponerla a la misma altura que El Padrino I/II.

De Niro lo hace bien como siempre pero, por mucho que se lo alabe, es claro que ya para entonces estaba actuando y reproduciendo “en automático” todo lo que había aprendido en películas anteriores como Taxi Driver, Raging Bull y el propio Padrino II.

No me extraña que ésta se considere la mejor película de Scorsese. Se pasa rapidísimo a pesar de su longitud. Hay situaciones realmente humorísticas. La cinematografía es impecable (quizá demasiado; más de esto en un momento).

Lo que más convence es el diálogo. Es obvio que todos los involucrados literalmente sabían de lo que estaban hablando, y de cómo lo decían. Al parecer hubo mucho banter improvisado que luego los escritores incorporaron al guión. Seguro se trata de un retrato bastante fiel de las familias italianas en Estados Unidos en los 50s y 60s. [En este sentido, "Hugo" no me pareció una excepción dentro del canon Scorsese: es básicamente una añoranza de juventud de un director que no quiere dejar atrás las décadas doradas del siglo veinte, ya sea en EU o Europa.]

Para mí el problema principal es que la película es demasiado teatral: demasiado nítida en su planteamiento, argumentación y conclusión. Se vanaglorea de sus supuestas transgresiones (mientras que el público seguramente ya desde entonces se sentía encantado de que le mostraran toda esa podredumbre pululando en sus lindos bares y suburbios). Ya sé lo que algunos dirán: “lo que pasa es que hoy día estamos acostumbrados a la violencia y a las historias de crimen en el cine y en la tele; ahora ya no nos impresiona, pero en su momento fue un shock ver una película así, de drogas y violencia, en un ambiente real y verídico”. Sí. Nadie duda que Goodfellas fue una película importante: es claro que muchos estereotipos salieron de aquí. (Tengo entendido que The Sopranos es prácticamente Goodfellas hecho serie, y que de hecho están a punto de recrear Goodfellas misma para televisión.) Pero me parece que no es que ahora ya aceptemos más realismo y violencia. El punto es que ahora estamos acostumbrados a OTRO tipo de retrato de realismo y violencia –uno que es a fin de cuentas igual de teatral y artificial.

Pienso por ejemplo en The Wire (y también en Breaking Bad, pero de ella no hablo porque la he visto menos). Se supone que The Wire es la mejor serie de tele de la historia y una de las más realistas. Me parece extraordinaria. Es muy real, muy ambiciosa, muy inteligente. Tiene un pacing que ninguna otra serie iguala. Ha envejecido bien: se siente como un retrato fiel de los años noventa (o de la idea que se comparte usualmente de los años noventa). Tengo entendido que plasma la vida en Baltimore a la perfección.

Pero no es real. En particular: su idea del crimen organizado no es real. Al contrario. Es ingenua. Terriblemente ingenua. Idiotamente ingenua. Es esta idea de que los problemas y las causas de violencia y criminalidad se reducen a un puñado de personajes que se desvían de una “norma”. Los traficantes y matones que nos muestran no son necesariamente “malos”, claro; la mayoría son, de hecho, personajes de carne y hueso con inteligencia, aspiraciones legítimas y hasta con una justificación personal o social de por qué escogieron su profesión ilegal.

¿Quién duda que existe gente así? ¿Quién duda que hay violencia así? ¿Quién duda que hay ambigüedades morales, corrupción, violencia policiaca, etc. que se retratan bien así? ¿Pero es éste EL problema de las drogas? ¿Si hubiera escuelas para todos y sistemas legales incorruptibles dejaría de haber Avon Barksdales o italianos o mexicanos mafiosos vendiendo droga y matándose entre si?

No. En primer lugar, porque se trata de un estilo de vida atractivo. El propio Ray Liotta en Goodfellas se une al grupo por diversión y status, y no precisamente por falta de oportunidades.

No, en segundo lugar, porque la criminalidad es un problema infinitamente más complejo. ¡Qué conveniente sería que pudiéramos rastrearlo a unos cuantos personajes y a unas cuantas zonas urbanas! Lo que productos como Goodfellas o The Wire intentan decirnos de algún modo es que se puede comprender “el mundo del crimen” o “el mundo de los policías y los ladrones” o “el mundo de las drogas” en una cajita, por aislado. A pesar de que muestran muchas complejidades burocráticas, institucionales y legales, nos convencen de que hay una explicación nítida de las cosas indeseables a nuestro alrededor (cosas que pueden distinguirse fácilmente como indeseables cuando en realidad esas cosas no existen). Scorsese va un paso más allá porque se divierte morbosamente con esas situaciones terribles. Pero eso es una mera cuestión de estilo. El argumento central de él y de muchos otros como él es que el crimen paga por un rato y que, cuando deja de pagar, no necesariamente quedan claras las lecciones morales porque las diversiones derivadas del crimen quizá valieron la pena para muchos, y son añoradas. Al final, “el sistema”, la ley y la policía han fallado en redimirlos y se han enlodado en el proceso. Y por eso nos encanta la idea. Por escapista. Por deseable. Los criminales son nuestros héroes, como algunos bandoleros en los viejos Westerns, al estilo de Robin Hood.

Quienes hayan estado siguiendo el “problema del narco” en el mundo real los últimos dos o tres años sabrán que la crisis tiene raíces históricas profundas y repercusiones globales. Las causas son múltiples, a veces incomprensibles. Es un caos. Aun así, los medios y el gobierno han manejado un único discurso del crimen organizado y la violencia que es tan nítido y teatral como el de las películas. Pero quienes hayan estado siguiendo los análisis más serios también sabrán que ese discurso es probablemente una fantasía que nos construimos para darle explicación a fenómenos que no acabamos de entender. Preferimos pensar que hay enemigos claros con motivaciones claras y que sólo nos faltan medios y voluntad para resolverlos. Es mucho más reconfortante pensar eso a darnos cuenta de que no hay nada realmente que podamos hacer para controlar a millones de personas agrupadas en grandes ciudades y con miles de motivos aleatorios para robar o matar.

En fin: ésa es mi crítica. Vemos cada día más películas de outlaws y ya nos sabemos de memoria la historia y los personajes. Jugamos a que nos escandalizamos, pero realmente ya lo tenemos todo saneado en la cabeza. Por lo tanto, nos olvidamos de los problemas reales y de fondo (y de la violencia real y palpable). (Y luego vamos como babosos a decirle a la gente que TIENE que ver Breaking Bad para entender el problema de la droga y de los más de 60,000 muertos. No hay cosa más terrible que algo que nos hace pensar que somos inteligentes y que entendemos algo cuando realmente nos lo pone en un platito para bebé con porciones comestibles.)

Goodfellas es una película buena, pero una de juguete. Un jueguito de policías y ladrones que sólo hace semblanzas individuales al menudeo y no destapa problema alguno. Al menos El Padrino tenía una visión histórica más entera y crítica de las familias de gangsters y su mercado cambiante.

En retrospectiva, The Departed le quedó mejor a Scorsese. Pienso que se merecía más el Oscar (no fue sólo un premio de consolación). Es algo más ambigua, y no trata tanto de “las familias del crimen” como de los límites del engaño y la confianza. Para un thriller bueno, ver The Departed. Para el same ol’ same 0l’ a gran escala: Goodfellas.

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