Yo, que me quejo tanto

Tal vez muchas cosas que creemos malas vienen para que nos demos cuenta de que tenían un beneficio.
Tal vez muchas cosas que anhelamos no llegan para que podamos valorar lo que aún tenemos.
Tal vez muchas cosas malas vienen para que descubramos virtudes dentro de nosotros mismos.

del mismo modo…

Tal vez muchas cosas que creemos buenas se van para que revisemos si estaban viciadas.
Tal vez muchas cosas que pasamos desapercibidas se van para que nos demos cuenta de lo felices que hemos sido.
Tal vez muchas cosas buenas que realmente hemos tenido y apreciado se van en paz o alcanzan la paz en algún momento.

Al final yo no poseo la verdad absoluta. Tal vez no me debería quejar con tanta certeza. Tal vez debería ser más observadora.

Las casitas con hojas y ramitas

Las hojas eran del durazno y algunas veces del hule. Paso, brinco, paso y cada vez más lejos.

Y cuando trato de dormir…

Recordando algunos sueños, el otro día soñé con mi mamá. Íbamos en transporte público a un lugar varias veces, pero de pronto olvidamos como era el camino.Yo recordaba algo de tomar el metro ¿o el trolebus? y el metrobus también. La bajada de un camión era en medio de una vía rápida y una señora bajaba con dos niñas a quienes dejaba cruzar como pudieran. Yo tomaba a una de la mano y cargaba a la otra para ayudarlas a cruzar. Cambio de escena,  ya estabamos en una casa ¿hotel? donde estaban también mi padre y hermano. Acostada en mi cuarto veía insectos en el techo. Muchos. Eran una cruza de palomilla y cucaracha. Le hablaba a mi mamá pero no me oía, le gritaba  y nada. Me levanté de la cama y le pregunté a mi hermano si en su cuarto también había pero dijo que no. Al regresar con mi madre, los insectos que habían caído sobre mi cama eran ahora peces (pequeños y negros, del tamaño de una sanguijuela).

De ese sueño es todo lo que recuerdo, pero me hace pensar en otro. Estaba yo en el cuarto en  que duermo hoy y el techo tenía un espacio que había quedado sin terminar y daba al departamento de arriba. Por ahí empezaban a salir algo así como camarones, un rato después por todas las paredes empezaban a resbalar moluscos y peces que llegaban incluso a brincar al suelo con la esperanza  de que hubiera agua. Yo en la cama no sabía si traer una cubeta con agua para que no murieran ya que  me preguntaba con qué los alimentaría. Así que no sabía si dejarlos morir así nada más.

Alfa

¿Qué pasa con mis pensamientos? Al querer encontrarme le doy mil vueltas al mundo, busco en los libros, el trabajo, la supervivencia, en fin, me pierdo un rato en la “realidad”…

Y de repente alzo la mirada, las estrellas,  ¿por qué parece una extraña sensación? ¡claro! había estado nublado un tiempo, veía todos los días y había nubes. De un día a otro olvidé voltear. Ahora las veo y me pongo feliz, bajo la mirada y me sigo caminando, casi corriendo y con una sonrisota boba.

Y aún me pierdo muy seguido. Cada que tengo una pequeña luz me recuerdo:  “No dejes de ver a las estrellas”.

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