El día de hoy tengo el deber de dedicarle unas breves palabras a una de las personas con mayor sentido común y humanidad que he conocido en toda mi vida: el profesor Alberto Sauret, quién con sus lecciones hizo favor de enseñarnos valores humanos que creíamos perdidos y rescatar la conciencia social de muchos como yo que la creíamos en completo desuso. Sus expresiones, la forma en la que profundizaba sobre distintos temas sociales y de vanguardia, y su sutil sentido del humor hacían de sus cátedras una de las mejores que he escuchado. Siempre abierto a la opinión pensada de otros, su clara misión de hacer conciencia social hizo mella en más de uno que lo conoció, inclúyéndome, por lo que el día de ayer en Argentina el mundo no sólo le dijo adiós a una mente brillante sino a ejemplo de ser humano. Lo recordaremos por siempre profesor. Estoy seguro de que sus palabras harán algo más que eco en todos aquellos que tuvimos el placer de conocerlo.