In Memoriam

Posted by saghel on 08 Jul 2008 | Tagged as: Uncategorized

Estimados lectores,

Las siguientes palabras corresponden a un hermoso pensamiento que una recientemente conocida amiga mía ha escrito respecto de una entrada de blog que publiqué hace ya algunos meses. A efecto de que las disfruten tanto como yo en su momento, se las dejo sin mayor presentación.

El próximo 26 de mayo se cumplirán tres meses del fallecimiento del Dr Alberto Sauret. ¿Quién era Alberto? Para algunos era Cachicha, el divertido, quizás un poco excéntrico personaje que recorría su pueblo en bicicleta luciendo algunos de sus múltiples gorros o el que se disfrazaba para Carnaval, pero pocos conocían su valía en profundidad, nadie es profeta en su tierra.”

“Alberto cursó los estudios primarios en la escuela Laprida, siempre repetía que lo que él era se lo debía a esa “su escuela”; egresó luego de la Escuela Técnica “Dr Pedro Radío”. Fue un mal estudiante: se hacía la “rata”, rendía materias y hasta llegó a repetir un curso, evidentemente  no era lo suyo. También se dedicó a la música, fue baterista de una recordada orquesta juvenil “Los bachis”, era un vago simpático. ¿Quién podría imaginar que de aquel adolescente díscolo surgiría el hombre que dedicó su vida al estudio, a los libros y a la docencia universitaria?”

“En la Universidad de El Salvador obtuvo su título de Licenciado en Publicidad. Luego su espíritu inquieto hizo que anclara en México donde desarrolló su vida académica. Allí alcanzó su Maestría en Filosofía en la Universidad Iberoamericana de México, el título de Realizador de Cine en el Centro de Capacitación Cinematográfica y finalmente se doctoró en Filosofía en la Universidad Iberoamericana. Era un lector voraz, un erudito, con la sencillez y la humildad de los grandes de espíritu, no había tema del que no se pudiese hablar con Alberto, no sólo de filosofía ya que esa era su especialidad y en particular los mitos, sino de religión, política, economía, música, literatura, etc, etc. ¡Qué placer escucharlo! No era el pedante que hace gala de sus conocimientos sino la persona sabia que se adapta a cualquier interlocutor, desde el más humilde al más letrado, además era absolutamente generoso con su saber, la misma generosidad, en este caso material, que mostró al momento de su muerte.”

Él, que no tuvo hermanos, supo cultivar amigos con quienes estrechó lazos mucho más profundos que los que a veces se dan entre los de la misma sangre. Quien escribe estas líneas lo hace desde el amor de amigos incondicionales y desde el dolor de haber perdido a un ser humano que todavía tenía demasiado para dar, por lo que se podría aducir que la subjetividad adolece de imparcialidad y  podrían parecer exageradas estas palabras. Sin embargo, de manera fortuita, gracias a la tecnología, el pensar y el sentir de un ex -alumno de Alberto quien publicó en su blog  “Requiescat in Pace, Dr Sauret”, llegaron a Victoria el 28 de febrero.”

Sobran las palabras, sólo decir como ya lo hizo Alberto Cortéz que “cuando un amigo se va queda un espacio vacío que no lo puede llenar la llegada de otro amigo”.”

 - M. Silvina Quintana

Thanatos’ Reasons (Part III)

Posted by saghel on 27 Apr 2008 | Tagged as: The Architects' Saga

Thanatos had found an heir and lost him. His rage was unbearable to see, worse yet to feel. Eons were completely deleted from the flux of time, worlds collided into one another, gods were vanished in a heartbeat, and yet, his anger was unappeasable. He had lost what he had been looking for since the beginning of his quest. A man who could truly control time without being pray to remorse or guilt. He smashed thousands of his clones, disintegrated hundreds of his servants and yet, he still had the power to be angry. His immortal carcass had been failing him completely for the last couple of days. He had seen this man, his heir, walk through his empty halls framed with thousands of millions of cogs, with the power of infinity within his ruling chamber, and yet, he had told him “no”.

Thanatos went back to his dreadful artifice, and caressed the precious memories than still made him tick. While doing so, out of the blue, a man became the subject of his attention. The son of his heir. With big, brown eyes that echoed a glance of both brilliance and lunacy, a wide array of tools in a second-hand cloak and a completely unfashionable combination of accessories around his neck, face and arms, he knew immediately that the sins of the father had been passed down to the son. His name was Edwyn, and he was also obsessed with time.

Thanatos rage subdued. With a very calm demeanor, Thanatos started to go back and forth in the wheel of time assessing this young man’s future. He has always been cynical, introverted, and carelessly willful. He had no one to call a friend, and no one to call a mother. She had fled when his father had warped through time, apparently, and his father was now so busy with impeding him, Thanatos, of actually having a successor, that he had forgotten about his son almost completely. A lonely orphan, for all that mattered, with a knack for power and an obsession with time. Thanatos glared at him for what seemed forever. In this boy’s eyes, he had seen himself during the long past wars of his kin. He would understand. Without hesitating, Thanatos created a magical figurine and put him aside as he once again resumed his duty of finding other potential candidates for an heir. This boy had given him the spark needed. That look, that grin, the way Edwyn crunched his fist as he worked with time, was all it took for Thanatos anger to collide. “Time is of essence” he said, as he rushed through the forgotten time. More than anyone, Edwyn would suffer, and in his suffering, understand. His fate was sealed.

Power, unlimited?

Posted by saghel on 25 Mar 2008 | Tagged as: Discursus

Figúrese a si mismo tal y como es. Ahora, comience a contar a cuantas personas conoce (procure no hacer demasiado esfuerzo en esto, particularmente si es usted un diletante social). Posteriormente, analice su conducta. ¿Cómo es usted con las personas que conoce? ¿Cómo es su relación con ellas? Inexorablemente, llegará usted a la conclusión de que trata a algunas de ellas de manera distinta que a otras, y aún entre las que trata de manera similar, nunca es igual su relación con una que con la otra.

Dicho esto, póngase a pensar ahora con cuáles de esas personas mantiene relaciones de amistad, con cuáles de trabajo, con cuáles familiares, vecinales, etc. En todas esas relaciones que usted tiene naturalmente hay una variedad de conductas que  realiza, y mientras que algunas las lleva a cabo con mas esmero que otras, muy probablemente usted ya habrá encontrado que no actúa de manera similar con su molesto vecino que siempre deja el auto en su cajón de estacionamiento que con su padre, esposa, o amigo. La razón de ello, amén de las consideraciones que cada uno tenga en lo personal, obedece en gran medida a lo que los sociólogos denominan un adoctrinamiento de la condición y la conducta social. Un ejemplo muy típico para nosotros los estudiosos de la conducta y su esquema de incentivos es la conducta de una persona nueva dentro de la iglesia: un niño que no guarda silencio durante un determinado misal puede ser callado de diversas maneras, ya sea que se le vea en señal de reproche por su conducta por la típica señora de noventa años sentada justo en frente del clérigo que habla, por el señor que no alcanza a escuchar y le mete un quedo pellizco al imberbe, o bien, porque simplemente es regañado con un “cállate” por sus padres. En cualquier caso y después de repetidas ocasiones de atender al misal, el niño aprende que su conducta es reprochada por la sociedad de diversas maneras. Si el niño pretende seguir en la comunidad a la que pertenece deberá guardar silencio y eventualmente, por costumbre, asociación, o bien, por un sentido de verdadera convicción al rito, guarda silencio.

Ahora, préguntese usted cuántas conductas no ha aprendido con el paso de los años que se consideran como socialmente deseables a comparación de las que no lo son. Pronto verá que pese a los regaños que ha recibido y la poca aceptación que tienen ciertas conductas, hay conductas que usted sigue llevando a cabo. ¿La razón? Más allá de una patología que usted tenga por morderse las uñas, tener un fetiche por las estampillas, o bien, por picarse la nariz cuando usted cree que nadie lo ve, lo cierto es que en su psique y dada su racionalidad como homo economicus, usted cuenta con una estructura de incentivos que van desde lo que le gusta hasta lo que no le gusta, y entre ellos, usted hace siempre un pequeño balance (aún de manera inconsciente para algunos teóricos) entre dicha gama de opciones a su disposición y asigna sus recursos de manera que obtenga la mayor utilidad posible (es decir, más gusto, o satisfacción).

Pero entre esa gama de opciones, ¿se ha puesto usted a pensar cómo o por qué llegó usted a tener esas vertientes? En lo general y si lo piensa, muchas de ellas son producto de otras tantas opciones anteriores que tuvo y que ahora le han definido un camino en particular de los tantos otros que pudo haber tomado en un tiempo determinado de su vida. Pero tantas otras de las opciones que usted tiene son en realidad producto de una serie de elementos que en realidad en poco corresponden a su propio factor volitivo. En cualquier caso, usted aparenta tener una capacidad de decisión respecto de las opciones que se le presentan, pero, ¿que diría usted si le dijera que muy probablemente, sus posibles opciones son en realidad el fruto de la decisión de alguien más y que las mismas representan el campo de acción determinado por uno o varios terceros? Permítaseme explicar.

En la vida cotidiana, las personas comúnmente sienten que las cosas que hacen o dicen son en realidad producto de su libre albedrío. Esto, en lo general y pese a lo anteriormente dicho, es cierto. De hecho, teóricos del psicoanálisis señalan que de no cumplirse esta condición (el sentimiento de libertad al decidir algo) el ser humano sería como una carcasa. El factor de decisión influye de manera amplia respecto de la psique de los individuos, razón principal por la cual se piensa de manera adversa frente a situaciones a las cuáles nos obligan a estar - una prohibición absoluta de hacer o decir algo en lo general tiene un componente de molestia en todos los seres humanos - salvo claro, el elemento de adoctrinamiento.

Pero, supongamos que para no estar en ese estado de malestar constante, de hecho se atreve uno a pensar que en lo general, uno es libre en las decisiones que toma. Después, uno observa a sus congéneres y descubre que ellos también se sienten libres en las decisiones que toman. Dadas estas dos condiciones, supongamos ahora que usted es capaz de, en algún sentido, influir de manera indirecta en las decisiones de esas personas que lo rodean. Por ejemplo, decide usted salir en una cita romántica con alguién más pese a que usted sabe que esa persona esta saliendo con otra y de hecho, la persona sale con usted en vez de con el otro. Indirectamente, usted esta afectando la conducta de ese otro individuo que no salió con la persona con la cual usted si lo hizo. Pero el truco aquí es que usted no lo hizo de manera directa; no le prohibió a ese tercero salir con la persona. Simplemente, al salir usted con ella, le quitó a alguien más la oportunidad de hacerlo.

Supongamos ahora que la decisión de salir con esa persona la toma usted de manera consciente y con el exclusivo propósito de evitar que esa otra salga con la persona con la que usted sale. ¿Qué esta haciendo exactamente usted? Limitando el campo de acción de otra persona, pero sin hacerlo de manera directa, aunque conscientemente.

He aquí el punto de esta pequeña reflección: el fenómeno de la escasez, aunado con el de la volición, dan como resultado la posibilidad a un individuo de limitar la gama de opciones de otro. La mejor parte es que en el mejor de los casos, ese individuo no sabrá que dejo de salir ese día con esa persona por usted. En el peor, lo sabrá y asumirá que hay una especie de competencia por la persona (siempre y cuando, por supuesto, usted no revele la intención que tuvo al salir con la persona). Unos lo llaman mentir. Otros simplemente ocultar información que por supuesto pudiera verse, según el caso, como información privilegiada. Independientemente del escenario, al no actuar directamente sobre esa persona, usted le da una sensación de libre albedrío a esa otra. Ese tercero no salió con él o ella porque usted se lo prohibiera, sino porque la persona con la que salió decidió salir con usted. No hubo prohibición, sino conflicto de voluntades. Y lo mejor es que parece que la persona que tomó la decisión de salir con usted es la verdadera causante de la situación. Aunque esto es correcto en cierta medida (porqué también esa persona decidió), lo cierto es que lo que pasó en realidad es que usted aprovechó su campo de oportunidad (su atractivo, su charla, lo que sea) para influir la decisión de una persona que a su vez afectó el campo de acción de otra. Con este breve ejemplo, imagínese, de todas las personas en las que empezó a pensar en un principio, ¿a cuántas de ellas a afectado con sus propias decisiones de manera inconsciente? 

Ahora piense en la posibilidad de afectarlas conscientemente, con objetivos plenamente estructurados relativos a cada limitación de opciones, con el fin de llegar una meta. ¿Interesante? Ponga ahora un poco de música, pero procure que ambiente sus actuales y economicamente convenientes pensamientos de manera adeucada, dígase un Wagner, un Brahms o para los más intrépidos, Metallica (en concreto, sólo una canción me viene a la mente). Piense en sus objetivos de corto, mediano y largo plazo y como puede hacer que en su entorno, afectar las decisiones de otros lo acerquen más a los mismos. Realice experimentos si así lo desea, porque ya sabe lo que se dice, la práctica hace al maestro. ¿Adictivo? Se llama poder, y su expresión más radical y a la vez sutil se encuentra en decidir que pueden decidir los demás sin sonar o verse como una prohibición. Es más, si logra transformar su decisión a los ojos de los demás como si fuera la decisión de éstos, mi amigo, ha usted encontrado la formula para ser o un perfecto tirano o el mejor hacedor de política pública que existe. Pero ¿y quién controla al controlador que controla? ¿Quién decide por el que decide qué es decidible? El poder, su único maestro y compañero. Paradójicamente, dependiente de nosotros para su existencia.                

Carpe DM

Posted by saghel on 07 Mar 2008 | Tagged as: Uncategorized

El día de hoy falleció el señor Gary Gygax. Para las personas a las cuales les sea completamente irrelevante el nombre, los invito a ponerlo en cualquier buscador y atender brevemente a lo que se dice de su muerte. Una vez que lo hayan leído, lean otra noticia. Cuando se harten de leer, hay que entender lo siguiente: lo que se dice ahí es un insulto para lo que este hombre aportó al mundo, y en un tinte más personal, a un servidor. Su creación no fue una cura contra el cáncer, ni la lepra, ni lo convirtió en millonario, ni resolvió la crisis bélica de un país. Lo que él hizo fue simplemente crear un juego de mesa que gracias a él llego a adquirir una nueva denominación dentro de los tipos de juegos. Lo llaman rol.

No puedo decir mucho más de los que cientos de miles de personas que formamos parte de la subcultura del rol ya han expresado. Lo cierto es que quizás yo no era tan fanático de él como otras personas, pero tengo una necesidad moral de expresar una tremenda gratitud por su invención. Prácticamente todas mis tardes de sábados durante los últimos 12 años han estado dedicadas a interpretar una multitud de personajes y la narración de fantásticas historias gracias a ese simple juego de mesa que él inventó. Creo que realmente hay pocas cosas tan satisfactorias en esta vida como partir de ella sabiendo que hay miles de personas que han vivido vidas distintas gracias a ti. Enhorabuena, Gygax. Sin ti, posiblemente miles de nosotros pudimos haber sido “normales”, y no hay nada peor que lo ordinario o lo cotidiano. Estoy seguro que en el más allá, y por la legacía de creatividad que has dejado, lo único que harás son “criticals” a los jugadores con quien habrás de “masterear”. Yo, “master”, me quito el sombrero ante ti, el primero.     

  

Quite frankly, my dear, I don’t give a damn

Posted by saghel on 04 Mar 2008 | Tagged as: Uncategorized

No, this was not Rhett Butler in “Gone with the Wind” but an employee from Sony Corporation Mexico City branch which, in although not the same words (but with the same daring) told me over the phone that I could not do anything with my somewhat faulty and recently acquired Playstation 3 here in Mexico. That’s right fellas. For all of us Mexican consumers tired of being mugged by department stores here in Mexico which charge us a surplus of 50% over the value of consoles in the U.S., apparently there is no way to solve our problems in our own country. This is how it went down. A relative of mine made a trip recently to the US and decided to spend his allowed amount free of tax (after crossing our border) on a Playstation 3 for your one and only. I had been nagging him about this like for three months and finally he went there and bought it from me in one of his trips. You cannot possibly fathom the level of excitement I had as I knew my new console for video-games was arriving. I have always been a fan of the Playstation (even though I had to buy my PS2 twice since I was one of the “unlucky” ones that bought a faulty first-generation console which was only useuful as a paper holder). I have in may occasions defended Playstation for their obvious mistakes, trying to understand that they are a company that envisions costumers as their primary and key interest. Well, today they proved me wrong. After unpacking my PS3 and nervously inserting my Assassin’s Creed game in the console (and the unavoidable wait for the system and the game’s update), I started playing and noticed that as minutes passed by (yes, minutes, not hours, not even half-hours) the images started to freeze, the sound began to fade and reappear and scenes took quite a lot to download. Frowning, I decided that maybe my PS3 was very cramped and heat was getting to it, so I went immediately to my large and wondrous, yet fully practical “troubleshooting manual” (I do not even know why they bother to write those things, its not like we are caveman and do not know that if there is no sound coming off, its may because the plug is not correctly inserted). Anyway, in the almighty “troubleshooting manual”, lo and behold, there was nothing that was actually helpful. I turned the power off, reset the game, clean the disk (even knowing that it was a brand new disc, I know, my bad) and even pray (because south of the border we tend to pray a lot when things go awry - I had an aunt that used to pray for her cloth machine washer to start). I was so furious with the situation I was even tempted to crash the PS3 into my own TV screen (don’t worry, still isn’t an HD). And then , like with the Holy Hand Grenade of Antioch, my mind boomed with an idea: warranties for multi-corporations are international! Sony has a branch in here! I am saved! But obviously, as I keep saying, hope is an evil. Pandora knew this and it is because of this that she didn’t felt any better after knowing hope was still in the box.  I desperately reached for the phone and called the “support center”, in which they were kind enough to answer three questions (and only three) of mine. The boy first asked: Can I make my warranty valid here in Mexico even though I got my system in the U.S.? And the wizard, I mean, Sony, answered “No”. The little boy then thought really hard about the next one and asked: “Well, can I take my PS3 to your support center to see what is wrong with it so you can repair it? And the wizard, oh, my bad again, Sony, said: “No”. The little boy then raised his chin as high as he could, got really close to the speaker, and asked: “Well, what can I do then?” And there was it - the answer of the week. The wizard replied (OK, this time I did really make it on purpose): ”I don’t know” and a silence of 15 seconds endured until I said: “Well, I will try to call the support center at the U.S. then, goodbye”. I will do so tomorrow. Today I stand tired, angry, and once again spending my money (which does not grow upon trees, believe me) on a faulty console. And then Sony’s Board of Directors and CEO’s wonder about why is Nintendo kicking their derrieres? It is quite simple actually: they produce things that actually work for what they are supposed to do - entertain. I guess the ”troubleshooting manual” is kind of nice though, for someone who hasn’t just built a console that is draining their profits. Stay tuned for more on this. And oh, for those who wonder why I wrote this down in English, there are two different answers: One, because I can, and two, because I am in the understanding that sometimes there are divisions within technology related companies that actually surf the web in search of feedback on their products. If so, wizard, please feel free to browse at your leisure. It is not as if you are in a hurry to scale the sales of your product and make a niche in the Mexican market, right? 

Thanatos’ Reasons (Part II)

Posted by saghel on 03 Mar 2008 | Tagged as: The Architects' Saga

Thanatos continued to analyze the endless flow of time as he lay with his back arched against the machine he had just built. More than 20 years had passed and still no sign of another worthy of time. He took a gentle walk around the vast space of nothingness and finally, his heart skipped a beat when he saw the crystal sphere that lay a few feet away from him. “A druid” - he thought, giving a snort while closing to the sphere. There he was; a tall, vibrant, audacious young half elf with skin as hard as a tree’s bark and with his hair as long and sharp as vines of a chestnut brown. He was currently hunting his prey - a beautiful and exotic hummingbird that was gliding from tree to tree. “A rare collector”, thought Thanatos, as he began to become intrigued by the druid. He took a leap through time. He saw his fate. Disciple to Elminster. Friend to nature. Foe to the artificial, to the untruthful, and most of all, to himself. Beneath his facade as a strong, relentless and wise druid lay a fragile, confused, and most of all, a coward half elf with a knack for martyrdom. Thanatos took a glimpse of his end, and he rejoiced. There are very few things that will spurt a smile for a man like Thanatos. This was one of them. Fear. Unstoppable, soul-eating, fiendish and obsessive fear. In spite of all he knew, of all he felt, Yviggo Kai Nu’mei was a bundle of insecurities. Thanatos would make sure that those arose and took the best of him. Only then would he, Kai, be able to understand Thanatos’ own fears. If so, he had found an heir. His fate was sealed.  

The Bob Dylan Fiasco

Posted by saghel on 28 Feb 2008 | Tagged as: Concerts

Paseo de la Reforma, 20:35 horas, y el tráfico sigue atorado en el mismo punto al cual llegué desde las 19:55. El semáforo se vuelve a poner en verde como por quincuagésima vez, y de manera metódica, la Land Rover color plata detrás mío sigue pitando. Avanzo cerca de 2 metros, veo a un policía, y le preguntó si cerraron alguna calle. “Una manifestación” - contesta él - ”y un evento en el auditorio joven.” “Un evento en el auditorio” - pienso yo, ofendido, “Un ritual más bien, un aquelarre de fanáticos que comparten algo de tan profundas letras que ese genio musical ha ideado.” Mi iPod toca otra canción de los cientos que ha escrito. “Hurricane” se llama. Crónica más bien hecho canción de una de tantas injusticias del mundo - la historia de Rubin “Hurricane” Carter, aquél que pudo ser “the champion of the world”. Mi corazón se acelera y comienzo a rebasar coches por centímetros. Un carril, luego dos, y el tercero, prueba de coraje al metérmele a un camión lleno de pasajeros enojados, con un conductor que rayaba al borde de la psicopatía. Logro salir de la endemoniada avenida para ingresar en las calles tan propias (y a la vez, tan llenas de baches) de los Virreyes. Avanzo y avanzo sin parar, hasta llegar de nuevo al cruce de la “Autopista del Sur” con ”El Manantial”. Impulsado con los bríos que me dió  “Knocking on Heaven’s Door” decido estacionar mi auto en una calle vacía salvo por un malibú viejo. Me bajo. A lo lejos suena la alarma y sigo corriendo por la avenida, pasando entre multitudes grises, sobre terracería (si, en Paseo de la Reforma) y hasta me meto al carril de bicicletas. Tarareo “Forever Young”. 20:47 y a una cuadra del auditorio. Corro a las escaleras. Marco por celular desesperado a otro de los cultistas. Como siempre, no contesta. Llamo al otro. No me escucha. Pasa un minuto y vuelvo a recibir otra llamada. Al unísono veo a una actriz famosa a escasos pasos de mi bajándose de un taxi. “Hasta ellos llegan tarde” - pienso. Aparece un cultista en la entrada. Tomo el boleto. Me manosean (porque nunca son inspecciones realmente) y entramos a paso acelerado a nuestro balcón. La puerta se abre. El santo esta tocando y cantando. “Acaba de cantar la de Lay, Lady Lay” - me comenta mi amigo. “No matter” - le contesto - “mejores vendrán” y con toda mi alma añoro el momento en que cante “Masters of War”. Entro, saludo, observo al santo. Canta una canción que no conozco (porque después de todo, ¿cuál feligrés se sabe todos los salmos de memoria?). Espero paciente, mientras me muevo con brazos y piernas al compás de sus acólitos, digo, sus músicos. Volteó a ver a otro cultista, el más grande de nosotros, y ve como embelesado al ídolo. “Aguanta”, me repito, “Apenas empieza el misal”. Pero viene otra canción. Y otra. Y otra. Y otra. Dejo de bailar. 10 canciones al hilo, y la voz aguardientosa no ha dicho ni una sola palabra que identifique como oración. Volteó y los cultistas están apagados, cabizbajos. Los falsos profetas lo vitorean sin saber que canta. Aplauden sin saber que admiran. Y entonces, una luz en la oscuridad. Un acorde. Luego otro. “¿Será?”, me pregunto. La letra es la de “Like a Rolling Stone”. El acorde no se parece ahora. Es más, ¿cómo decirlo? Feliz. Pasa la canción y me siento como cual Shadow cuando conoce a TV. Se apaga la luz. “¡Otra, otra, otra!” gritan todos. Yo estoy simplemente estupefacto. Luego los cultistas y yo asentamos con la cabeza y gritamos a todo pulmón: “¡Dylan!” “¡Dylan!”. Regresa. Otra vez el mentado pianito. ¿Dónde está la guitarra y sus acordes que hablan de la decadencia humana que denuncian la avaricia, la pobreza y la soledad y exaltan el amor? En mi ira, olvido poner atención a la canción. “Blowing in the Wind”, versión 3.5. Un espanto de acorde. La canción sigue, pero ya no escucho. La iglesia se derrumba. Los cultistas se desvanencen. Me doy cuenta que no soy feligrés y tiro la túnica mientras el idolo se transforma en un amable y elegante viejecillo. ”Mi iPod es mi iglesia”, pienso mientras salgo del auditorio. “Ahí, Dylan sigue vivo”. Lo que ví y escuché, pasó a la historia. Y aún me arrepiento de no haber escuchado “Lay, Lady Lay”. 

Requiescat in Pace, Dr. Sauret

Posted by saghel on 27 Feb 2008 | Tagged as: Uncategorized

El día de hoy tengo el deber de dedicarle unas breves palabras a una de las personas con mayor sentido común y humanidad que he conocido en toda mi vida: el profesor Alberto Sauret, quién con sus lecciones hizo favor de enseñarnos valores humanos que creíamos perdidos y rescatar la conciencia social de muchos como yo que la creíamos en completo desuso. Sus expresiones, la forma en la que profundizaba sobre distintos temas sociales y de vanguardia, y su sutil sentido del humor hacían de sus cátedras una de las mejores que he escuchado. Siempre abierto a la opinión pensada de otros, su clara misión de hacer conciencia social hizo mella en más de uno que lo conoció, inclúyéndome, por lo que el día de ayer en Argentina el mundo no sólo le dijo adiós a una mente brillante sino a ejemplo de ser humano. Lo recordaremos por siempre profesor. Estoy seguro de que sus palabras harán algo más que eco en todos aquellos que tuvimos el placer de conocerlo.   

Thanatos’ Reasons (Part I)

Posted by saghel on 26 Feb 2008 | Tagged as: The Architects' Saga

Thanatos went back and forth through the wheel of time, searching for the appropriate successor. As he intrigued his way out through the Crown Wars and plummeted down in Netheril, he found one that would, in due time, be worthy of his crown. His name was Argaen Stormcrow, one of the last high elves to survive his people’s exile. Young, introverted, a talented magician with a taste for darkness, and gifted with a unique puzzle-solving mind, Argaen’s past made him a suitable candidate to control his legacy. He was an orphan, a loner, and as such, had learned to live in the harsh society of Westgate, bargaining and tricking friends and foes alike in order to survive. His fate turned for the best when he fell in love with a goddess that could not bear to see him become evil. The goddess learned to love him back, but her time in this world was short. The goddess returned to the endless sky, and Argaen decided to give back some of the good he had been given. He enlisted the army. He fought the phaerimm. He tried to save time. And then, the turn of the screw: his union with the goddess had created an offspring, but that offspring’s fate was to die. Thanatos laughed silently while he took one of the time-lines in the endless flow and placed it behind him. One of the thirteen had been chosen. Thanatos knew the pain involved in loosing a child. He knew what people would be willing to do to get them back. Thanatos laughed once again and placed Argaen’s figure in the stone-tablet labeled “The Architects”. His fate was sealed.