Archive for the 'Personal (Español)' Category

La última cena

April 29th, 2008 | Category: Personal (Español)

Hace poco, en el semanal de El País que tanto le gusta a mi madre comprar, me encontré un curioso artículo en el que le preguntan a 50 chefs famosos lo que comerían el último día. A decir verdad, es una pregunta de sumo interés. Lo que come una persona y lo que desea comer es su esencia expresada en la forma más básica. Luego entonces, he decidido emular el formato de las entradas de dicho artículo, usándome a mi como el entrevistado:

¿Qué comería el último día de su vida? Empezaría con unas tapas de jamón pata negra con un buen vino tinto Cadus de cosecha sesentera, acompañado de un cuarto de kilo de caviar de beluga a cucharadas y seis piezas de nigiri al azar (las cuales forzosamente contendrían calamar, hueva de erizo y almeja gigante). Luego, vendría un doble de crema de elote sencilla y sopa de tortilla con mucho queso y picante. Seguiría un coctel de camarones a la cerveza estilo Monterey Bay con ostiones gigantes, un tequilero de mole de espinazo con médula de cordero y un buen bife argentino. Terminaría lo fuerte con un plato pequeño de sashimi de pez luna. ¿Y de postre? Una versión en natilla del postre de merengue la vie en rose. ¿La bebida? Antes que nada, tomaría un buen martini seco con Tanqueray y Cinzano acompañado de aceitunas sicilianas. Para acompañar la comida tomaría una mezcla de horchata y calpis endulzado con midori. Como digestivo, elegiría un Strega y para seguir la fiesta tomaría un Ío adornado con frutas del bosque. ¿Donde sería? En cualquier lugar de Yellowstone ¿Compañía? Naturalmente mi musa, mis amigos, mi familia. ¿Sonaría la música? Para empezar, Miles Davis y Hendrix tocarían una versión jazz de los conciertos de Brandenburgo. Seguiría una combinación de Yoko Kanno, Paul Simon, Mike Oldfield y Mason Williams. Para culminar la fiesta, un Carmina Burana completo dirigido por André Previn.

Invito a los lectores a hacer una similar reflexión de su último día. Es una buena medida de lo que sabemos del arte de vivir.

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¡La sesión vive!

February 19th, 2008 | Category: Personal (Español)

Desde hace ya más de 10 años he jugado rol semanalmente. Me han acompañado en mi exploración de mundos de fantasía y oscuridad varios compañeros, los cuales tengo la gran fortuna de llamar amigos. Hace poco acabó una saga de historias importante ubicada en “Reinos Olvidados” de D&D 3.5. Durante poco más de cuatro años cada uno de nosotros creó más de 4 personajes en promedio, decenas de historias y batallas llenas de epicidad. Cabe resaltar que en una “quest” tuvimos que bajar las nueve capas del infierno, a la Dante, sólo que en vez de Virgilio teníamos a un paladín con Great Smitingx3 (go Valnefein!), en vez de la bella Beatrice teníamos a la hija de un personaje mío (que terminó siendo la reina de la oscuridad…figures) y en vez del cielo teníamos como meta llegar a Faerun. Al acabar tan épica saga, un compañero mío mencionó que el trabajo, la escuela, los posgrados, compromisos sociales, etc. iban a espaciar  nuestro calendario. En vez de jugar una vez a la semana, jugaríamos dos al mes o algo así. Todo mundo, incluyéndome, asentimos.

Acto siguiente, yo anuncio que estaré narrando una historia en D&D y por ende quisiera saber cuantos de ellos iban a jugarla de manera constante (una vez a la semana). Sólo uno, el narrador anterior, confirmó su presencia continua. Pasó sólo un día para que recibiera una llamada. El jugador del paladín antes mencionado tenía una idea excelente de un nuevo personaje y confirmó su asistencia a la nueva sesión. Escasos treinta minutos después, recibo un mensaje de otro jugador (el mismo que mencionó los problemas de seguir jugando tan seguido) preguntándome cual sería el nivel del personaje de la nueva sesión. El asunto fue demasiado divertido. Cuando dicen que la sesión está a punto de morir, siempre resulta igual: the session lives to see another saga. =)

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@program = ::poem

January 23rd, 2008 | Category: Computers & 570x0FF, Personal (Español)

La poesía no es algo. La poesía lo es todo.

Música con idea es poesía. Música sin idea es simplemente música.

Hoy vi algo en un blog del PLT que me dejó anonadado. Un pequeño programita, tan bello y hermoso que tuve que leerlo varias veces para asimilar la experiencia estética. Lo pongo aquí, con crédito a matthias en este post de un blog perdido por ahí.

;; [LISTOF X] -> ( -> X u 'you-fell-off-the-end-off-the-list)
(define (generate-one-element-at-a-time a-list)
  ;; (-> X u 'you-fell-off-the-end-off-the-list)
  ;; this is the actual generator, producing one item from a-list at a time
  (define (generator)
     (call/cc control-state))
  ;; [CONTINUATION X] -> EMPTY
  ;; hand the next item from a-list to "return" (or an end-of-list marker)'
  (define (control-state return)
     (for-each
        (lambda (an-element-from-a-list)
           (set! return ;; fixed
             (call/cc
               (lambda (resume-here)
                 (set! control-state resume-here)
                 (return an-element-from-a-list)))))
        a-list)
     (return 'you-fell-off-the-end-off-the-list))
  ;; time to return the generator
  generator)
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La historia de Ranko y Tsuname, parte I

November 09th, 2007 | Category: Personal (Español)

El miedo desbordaba la capacidad de sus sentidos. Humo, estallido y frenesí adquirían más capacidad del paisaje en un ritmo constantemente acelerado. Si bien la situación de caos y guerra habían sido precursores de actos de violencia desenfrenada y aleaotorios gritos de tanto vícitimas como victimarios, el contagio de esa plaga emocional había pasado por su aspecto de manera equivalente a una espiga de trigo cayendo lentamente sobre una estatua milenaria de roca y acero. Lo de ellos era pánico, lo suyo miedo. Cabe resaltar que el pánico tiene varias ventajas sobre el miedo. Una criatura en estado de pánico no tiene conciencia de su situación, tan alarmante como pueda ser, y reacciona ante todo basado en mera aleatoriedad filtrada por un instinto vago y risible de supervivencia. El miedo en cambio es algo que no se olvida. Es anticipación e impotencia ante lo obscuro. Aclarada tal diferencia, volvamos a lo nuestro. Tsuname tenía miedo. Muchas veces había escuchado de alguno de sus compañeros de más alto grado del olor de la muerte. El muchacho había descrito con un circular cinismo y refinada presición la manera en que la muerte se arrastra de aquí para allá dejando un rastro inequívoco de sensaciones olfatorias tan densas que estaba seguro se podían degustar con la lengua también. Sin embargo, el estado actual de Tsuname era aún más macabro. La muerte la sentía. Con la piel. Punzadas arrítmicas de diversos intervalos de presión y temperatura que se estampaban con su empidermis, provocando una convincente sensación de estar siendo acechado segundo a segundo. De pronto, una luz de esperanza. Ante lo inevitablemente fatal de la situación actual, manchada de conflicto, acero, sangre y polvo arcano, se alzaba la figura de una muchacha pequeña y agachada. Estaba en la esquina de un edificio derrumbado, su hermosa cabellera rojiza contrastando con las brutales y efímeras explosiones que servían como curioso fondo de la escena. Un “por aquí!” fue suficiente para que Tsuname saliera del trance y siguiera con borrosa visión a la chiquilla, como cuando un joven con alcohol en las venas escucha el llamado de su propia nostalgia y se encamina con pasos quebrados en una dirección incierta. Es importante notar el cambio de emoción que tuvo Tsuname en este momento. Bien podríamos compararlo con pasar de un lugar insoportablemente caliente o frío a un utópico espacio donde la noción de temperatura no existe. No digo que es importante notar el cambio por el mezquino hecho de resaltar una pequeña variable de la manera en que Tsuname siente, sino por la analogía tan conmovedoramente exacta que se puede hacer entre ese instante y este momento. En este momento me encuentro bajando una corta escalinata, pensando en lo agria que puede llegar a ser la vida y sumido en un cúmulo de pensamientos perversos y nihilistas. De manera esperada mi mirada se topa con la presencia medianamente lejana de un amigo, la rutina de todas las semanas. De manera inesperada alcanzo a vislumbrar la mirada de una mujer que lo acompaña. He ahí el instante. La mirada me dice muchas cosas. Me platica de miedos y sueños, de pureza y verdad, de incertidumbre, valor y coraje. Su pasional forma de conversar dibuja tonos de una vida gris y desgarrada por un lado y llena de color y alada y volátil no por el otro lado, sino por la delgada línea que separa los dos lados. Le pregunto a la mirada que hay del otro lado de esa vida pero la respuesta me es adelantada por mi propia mentalidad de naturaleza ineficaz y metafísica: no hay otro lado, no en este mundo, no en este plano…

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